Lecturas- mas de lo mismo-
Publicado: Mié Ene 02, 2013 08:32
Los niños cruzan los sembradíos de alfalfa.
Alegres se dirigen a la huerta,
donde abundan los árboles frutales.
Y entre todos los niños yo me veo
con una leve y tímida sonrisa...
El cielo despejado resplandece
como un jardín gloriosamente azul.
Mi corazón prosigue imaginando
los sauces melancólicos y el río.
Los coloridos tonos de las flores
y los hermosos cantos de las aves.
Respiro en el recuerdo las aromas
de humedecidas hierbas, coloreando
con intenso verdor el gran paisaje.
Desde aquí puedo escudriñar las formas
que proyectan los cerros sobre los sembradíos.
La tarde va dejando un trecho melancólico
y entre el grupo de niños que regresan a casa
veo mi sombra cargada de manzanas.
Volveremos a recorrer las calles transitadas,
miraremos con asombro la luz resplandeciente
que atraviesa los cristales de los aparadores.
Y nos acercaremos al bullicio de las palomas
que abundan en las plazas de los enamorados.
Quiero vagar contigo, de la mano, por aquellos
hermosos silencios donde clavamos besos
por todas las rendijas de la sombra.
Iremos como fuimos, desglosando caricias por el aire,
para llenar de amor el tiempo que se ha ido.
Los recuerdos serán adornos mustios,
estirando los ojos de la muerte
en la vaga quietud del horizonte...
Serán las voces apagadas en un viejo rincón,
nuestros recuerdos dados al olvido.
No será necesario irme alejando, si permanezco
abandonado y triste.
Hasta la luz rehuye de mis pasos, escondiendo
tu esencia de mis brazos.
Una noche me desperté sin luna, desde entonces
no miro las alturas, ni descalzo camino entre la hierba.
Es que tu adiós deshizo para siempre
la inspirada silueta del deseo
que brotaba inspirado por mi cuerpo...
Vendrá la muerte con su mirada hueca
y paseará sus muros de arte deprimente
por los escombros tristes de los hombres sin paz.
Los relojes dispararán sus flechas
y los labios exprimirán sus besos
Intentando aplacar las soledades
que trituran la falta de amor sobre la tierra.
Una mirada ofrece para todos la muerte.
Una mirada ultima, impregnada de miedo.
Quiero atravesar otra ciudad,
olvidar el conjuro de mi voz
y la diaria luz de cada amanecer.
Todo llega y reseca la ilusión,
todo todo enmudece bajo el mismo cielo
que fastidia los días con su monotonía.
Iré a buscar otros senderos,
otros amigos, otros pensamientos.
Y desde lejos veré llegar la nada
sobre la mustia esfinge
de una ciudad vacía,
porque sin mi presencia
será una ciudad muerta...
- Aunque huyas de aquí, no encontraras otra ciudad,
y si la encuentras volverás aquí,
de aquí nació el color de tu osamenta
el tono de tu voz, y la agónica luz de tu destino.
german g
Alegres se dirigen a la huerta,
donde abundan los árboles frutales.
Y entre todos los niños yo me veo
con una leve y tímida sonrisa...
El cielo despejado resplandece
como un jardín gloriosamente azul.
Mi corazón prosigue imaginando
los sauces melancólicos y el río.
Los coloridos tonos de las flores
y los hermosos cantos de las aves.
Respiro en el recuerdo las aromas
de humedecidas hierbas, coloreando
con intenso verdor el gran paisaje.
Desde aquí puedo escudriñar las formas
que proyectan los cerros sobre los sembradíos.
La tarde va dejando un trecho melancólico
y entre el grupo de niños que regresan a casa
veo mi sombra cargada de manzanas.
Volveremos a recorrer las calles transitadas,
miraremos con asombro la luz resplandeciente
que atraviesa los cristales de los aparadores.
Y nos acercaremos al bullicio de las palomas
que abundan en las plazas de los enamorados.
Quiero vagar contigo, de la mano, por aquellos
hermosos silencios donde clavamos besos
por todas las rendijas de la sombra.
Iremos como fuimos, desglosando caricias por el aire,
para llenar de amor el tiempo que se ha ido.
Los recuerdos serán adornos mustios,
estirando los ojos de la muerte
en la vaga quietud del horizonte...
Serán las voces apagadas en un viejo rincón,
nuestros recuerdos dados al olvido.
No será necesario irme alejando, si permanezco
abandonado y triste.
Hasta la luz rehuye de mis pasos, escondiendo
tu esencia de mis brazos.
Una noche me desperté sin luna, desde entonces
no miro las alturas, ni descalzo camino entre la hierba.
Es que tu adiós deshizo para siempre
la inspirada silueta del deseo
que brotaba inspirado por mi cuerpo...
Vendrá la muerte con su mirada hueca
y paseará sus muros de arte deprimente
por los escombros tristes de los hombres sin paz.
Los relojes dispararán sus flechas
y los labios exprimirán sus besos
Intentando aplacar las soledades
que trituran la falta de amor sobre la tierra.
Una mirada ofrece para todos la muerte.
Una mirada ultima, impregnada de miedo.
Quiero atravesar otra ciudad,
olvidar el conjuro de mi voz
y la diaria luz de cada amanecer.
Todo llega y reseca la ilusión,
todo todo enmudece bajo el mismo cielo
que fastidia los días con su monotonía.
Iré a buscar otros senderos,
otros amigos, otros pensamientos.
Y desde lejos veré llegar la nada
sobre la mustia esfinge
de una ciudad vacía,
porque sin mi presencia
será una ciudad muerta...
- Aunque huyas de aquí, no encontraras otra ciudad,
y si la encuentras volverás aquí,
de aquí nació el color de tu osamenta
el tono de tu voz, y la agónica luz de tu destino.
german g

