Soledad abreviada
Publicado: Vie Dic 28, 2012 17:52
1-
Una casa en la orilla de un deseo
resplandeciendo a mitad del silencio,
con sus ventanas negras como cuervos
atorados en la mitad del cielo.
Un camino lejano como el mar
escribiendo en el intimo recuerdo,
con sus alas de espuma y sal amarga;
no me olvides amor, jamás me olvides.
2-
Desde un barrio sin luz, la noche gime,
atarantando cantos de pobreza,
sin importarle a nadie que se pudran
los pájaros que habitan el silencio.
Allí viven los niños sin canciones,
las mujeres sin hombre, y los gatos delgados como el hambre.
3-
Han caído los pálidos reflejos
que adornaban los ojos de los justos.
¿Que harás ahora señor, que se nos cae el mundo?
Mira los campos tristes y los hombres llenos de locura.
Han quitado la paz, y nos han cubierto de maldades.
Ya no hay aire, señor. Ya todo es negro.
4-
Esta ciudad no ama mi presencia.
Vengo a dibujarla cada tarde,
para granjearme un poco su dulzura,
pero no tiene alma, ni tiene corazón.
Así viven adentro de su celda
los maniatados ojos que la adornan.
Pero yo que la quiero ver alegre,
y le dedico versos amorosos,
y le canto con gozo y con ternura;
y ni así me regala una sonrisa.
Voy a olvidar sus calles, y sus nombres,
los bailes contagiosos de su gente,
y los destellos hondos de sus noches.
5-
Tenía su piel azucarada.
Vestía con la luz de los espejos.
Y se perdió de pronto entre la nada.
Aun llegan sus pasos con el alba
pero no su figura...
Cuando amanece pasan los muchachos
por el quejido inútil de la sombra.
Y las olas sin mar se van secando
entre la brisa quieta de la tarde.
Con su vestido gris, la noche baja
abreviando momentos en la almohada...
Entonces humedezco los recuerdos
ante su piel que llega imaginada.
GerMan g
Una casa en la orilla de un deseo
resplandeciendo a mitad del silencio,
con sus ventanas negras como cuervos
atorados en la mitad del cielo.
Un camino lejano como el mar
escribiendo en el intimo recuerdo,
con sus alas de espuma y sal amarga;
no me olvides amor, jamás me olvides.
2-
Desde un barrio sin luz, la noche gime,
atarantando cantos de pobreza,
sin importarle a nadie que se pudran
los pájaros que habitan el silencio.
Allí viven los niños sin canciones,
las mujeres sin hombre, y los gatos delgados como el hambre.
3-
Han caído los pálidos reflejos
que adornaban los ojos de los justos.
¿Que harás ahora señor, que se nos cae el mundo?
Mira los campos tristes y los hombres llenos de locura.
Han quitado la paz, y nos han cubierto de maldades.
Ya no hay aire, señor. Ya todo es negro.
4-
Esta ciudad no ama mi presencia.
Vengo a dibujarla cada tarde,
para granjearme un poco su dulzura,
pero no tiene alma, ni tiene corazón.
Así viven adentro de su celda
los maniatados ojos que la adornan.
Pero yo que la quiero ver alegre,
y le dedico versos amorosos,
y le canto con gozo y con ternura;
y ni así me regala una sonrisa.
Voy a olvidar sus calles, y sus nombres,
los bailes contagiosos de su gente,
y los destellos hondos de sus noches.
5-
Tenía su piel azucarada.
Vestía con la luz de los espejos.
Y se perdió de pronto entre la nada.
Aun llegan sus pasos con el alba
pero no su figura...
Cuando amanece pasan los muchachos
por el quejido inútil de la sombra.
Y las olas sin mar se van secando
entre la brisa quieta de la tarde.
Con su vestido gris, la noche baja
abreviando momentos en la almohada...
Entonces humedezco los recuerdos
ante su piel que llega imaginada.
GerMan g



