Sonidos tragicos
Publicado: Sab Dic 01, 2012 16:07
Sonidos trágicos
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Oíd poetas, voy a esclarecer en el pequeño lecho
mi mortaja de versos consumidos.
mirad estos primeros versos, ya podridos,
olorosos a húmedos rincones.
" era mala su música, envenenaba el alma"
Escribo lo que pulsó mi corazón, nada más.
Su mirada encantadora se volvió putrefacta.
Y su piel blanca y desnuda, se le llenó de larvas.
Incontrolable hedor embistió la recámara,
y sus palabras sepultaron mi amor.
Afuera de la noche los maullidos secretos de los gatos
trepaban las paredes, como lagartos tristes entre la sombra vil.
Si pensáis que fue todo, no, y mil veces no.
Aún puedo sentir esa frialdad del viento,
empapando la osamenta de su cuerpo dormido.
El terror del olvido penetró en las ranuras
de la flácida dicha que el tiempo devoró.
- - - - - - -
En el pesado horario de la noche, cuando bajan los sueños a la tierra,
aparasen los trágicos sonidos que los demonios soplan a los hombres.
Un malévolo beso da placer, al oído que amó la tentación.
Y van de casa en casa, repartiendo pasiones lujuriosas a la carne.
Son pocos los que afrentan y reprenden a las huestes malignas de Satán;
y por toda la calle se oye el ruido que emiten los sonidos de los malos.
germAn g
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Oíd poetas, voy a esclarecer en el pequeño lecho
mi mortaja de versos consumidos.
mirad estos primeros versos, ya podridos,
olorosos a húmedos rincones.
" era mala su música, envenenaba el alma"
Escribo lo que pulsó mi corazón, nada más.
Su mirada encantadora se volvió putrefacta.
Y su piel blanca y desnuda, se le llenó de larvas.
Incontrolable hedor embistió la recámara,
y sus palabras sepultaron mi amor.
Afuera de la noche los maullidos secretos de los gatos
trepaban las paredes, como lagartos tristes entre la sombra vil.
Si pensáis que fue todo, no, y mil veces no.
Aún puedo sentir esa frialdad del viento,
empapando la osamenta de su cuerpo dormido.
El terror del olvido penetró en las ranuras
de la flácida dicha que el tiempo devoró.
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En el pesado horario de la noche, cuando bajan los sueños a la tierra,
aparasen los trágicos sonidos que los demonios soplan a los hombres.
Un malévolo beso da placer, al oído que amó la tentación.
Y van de casa en casa, repartiendo pasiones lujuriosas a la carne.
Son pocos los que afrentan y reprenden a las huestes malignas de Satán;
y por toda la calle se oye el ruido que emiten los sonidos de los malos.
germAn g

