Oye como te sigo
Publicado: Dom Nov 18, 2012 04:35
Patricia mía,
besémonos que ya se pasa el día.
No quiero que la noche
nos arrope sin besos.
Es demasiado el tiempo recorrido,
quizá desprevenidos
nos encuentre la muerte.
Ayer había rosas marchitas por el frío,
y yo quedé pensando
en su alegre perfume.
Apúrate Patricia,
no vez que ya es de noche,
y quiero que alegremos
a Dios con nuestros sueños.
----- ----- ----- ----
Ha caído la luz, y ha iluminado
todo, con su color esplendoroso.
Logrando asir mis ojos, con tal gozo
que me sentí de pronto emocionado
ante la claridad de lo mirado.
Todo luce ante mi maravilloso,
sin el encaje oscuro y misterioso
por las tétricas sombras endosado.
Los árboles, los pájaros, la gente;
resplandecen de amor con la ternura,
nacida de la luz, cual bella fuente
de claridad hermosa nos satura.
Allí refresca el día nuestra mente
como una madre dándonos dulzura.
----- ----- ----- ----- -----
Hay días tan cargados de inquietudes
que la nostalgia entierra su presencia
en el rojo tizón de los recuerdos.
Allí lloramos tanto que nos duele
habernos ausentado del pasado.
Quisiéramos volver, mirar, sentir;
aquellos nuestros ojos, labios, manos;
que tanto amor les dimos y nos dieron,
pero luego por causa del destino
nos fuimos retirando hasta ausentarnos.
De pronto pareciera que morimos,
y nos hundimos en melancolías
fraseadas por el tiempo pasajero
y el corazón hambriento de cariño.
----- ----- ---- ----- ------
Oye mi silencio persiguiendo tu sombra .
Hablándole a tus ratos impregnados de olvido.
Oye cuanto te quiero. Oye como te sigo...
Es que dejaste amor, en mi cuerpo escondido.
Y yo no puedo estar quieto, si te siento conmigo.
Me porto como un tonto, cada vez que te pienso,
y siento que me observas y me sigues,
hasta que baja el día con su manto nocturno
entonces te oscureces y luego te retiras,
entre profundidades que siempre desconozco.
GERman g
besémonos que ya se pasa el día.
No quiero que la noche
nos arrope sin besos.
Es demasiado el tiempo recorrido,
quizá desprevenidos
nos encuentre la muerte.
Ayer había rosas marchitas por el frío,
y yo quedé pensando
en su alegre perfume.
Apúrate Patricia,
no vez que ya es de noche,
y quiero que alegremos
a Dios con nuestros sueños.
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Ha caído la luz, y ha iluminado
todo, con su color esplendoroso.
Logrando asir mis ojos, con tal gozo
que me sentí de pronto emocionado
ante la claridad de lo mirado.
Todo luce ante mi maravilloso,
sin el encaje oscuro y misterioso
por las tétricas sombras endosado.
Los árboles, los pájaros, la gente;
resplandecen de amor con la ternura,
nacida de la luz, cual bella fuente
de claridad hermosa nos satura.
Allí refresca el día nuestra mente
como una madre dándonos dulzura.
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Hay días tan cargados de inquietudes
que la nostalgia entierra su presencia
en el rojo tizón de los recuerdos.
Allí lloramos tanto que nos duele
habernos ausentado del pasado.
Quisiéramos volver, mirar, sentir;
aquellos nuestros ojos, labios, manos;
que tanto amor les dimos y nos dieron,
pero luego por causa del destino
nos fuimos retirando hasta ausentarnos.
De pronto pareciera que morimos,
y nos hundimos en melancolías
fraseadas por el tiempo pasajero
y el corazón hambriento de cariño.
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Oye mi silencio persiguiendo tu sombra .
Hablándole a tus ratos impregnados de olvido.
Oye cuanto te quiero. Oye como te sigo...
Es que dejaste amor, en mi cuerpo escondido.
Y yo no puedo estar quieto, si te siento conmigo.
Me porto como un tonto, cada vez que te pienso,
y siento que me observas y me sigues,
hasta que baja el día con su manto nocturno
entonces te oscureces y luego te retiras,
entre profundidades que siempre desconozco.
GERman g

