Vino amargo
Publicado: Lun Ago 06, 2012 10:43
Vino amargo
Para ti no fue nada, para mi
fue la entrega total del corazón,
transformado en sublime invocación
de ardorosa pasión que yo te di.
Nunca olvido el verano en que te vi
ejerciendo en mis ojos atracción
cual dulcísima y tierna sensación
resplandeció en los besos que sentí.
Ilustraba la vida mi destino
con tupidas esencias de ternura
adornando la orilla del camino.
Mas fue tu adiós ingrata sabrosura
parecida al destello de algún vino
que al degustarlo torna en amargura...
-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-::;-:::
Susana
Hola Susana... escuchas el sonido del
aire bajando de su largo precipicio.
No bastó la quietud, quizá nos faltó tiempo.
Fue difícil buscar la melodía
que alegrara las horas mutiladas.
Nos buscamos Susana,
pero nunca pudimos acoplarnos.
Tu misma viste el cielo compungido,
y mis labios Susana, casi rotos,
pronunciando tu nombre, balbuceando...
Luego el viento y la tarde te llevaron,
al silencio lejano... muy lejano.
Ya no encontré tus ojos ni tus manos,
Y me quede muy solo, mi Susana.
Hoy regresas contando tu desdicha,
que noticia tan mala, ya no hay tiempo;
mis ojos colorean otros ojos,
y otras manos dibujan en mis manos...
germAN g
Para ti no fue nada, para mi
fue la entrega total del corazón,
transformado en sublime invocación
de ardorosa pasión que yo te di.
Nunca olvido el verano en que te vi
ejerciendo en mis ojos atracción
cual dulcísima y tierna sensación
resplandeció en los besos que sentí.
Ilustraba la vida mi destino
con tupidas esencias de ternura
adornando la orilla del camino.
Mas fue tu adiós ingrata sabrosura
parecida al destello de algún vino
que al degustarlo torna en amargura...
-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-:::-::;-:::
Susana
Hola Susana... escuchas el sonido del
aire bajando de su largo precipicio.
No bastó la quietud, quizá nos faltó tiempo.
Fue difícil buscar la melodía
que alegrara las horas mutiladas.
Nos buscamos Susana,
pero nunca pudimos acoplarnos.
Tu misma viste el cielo compungido,
y mis labios Susana, casi rotos,
pronunciando tu nombre, balbuceando...
Luego el viento y la tarde te llevaron,
al silencio lejano... muy lejano.
Ya no encontré tus ojos ni tus manos,
Y me quede muy solo, mi Susana.
Hoy regresas contando tu desdicha,
que noticia tan mala, ya no hay tiempo;
mis ojos colorean otros ojos,
y otras manos dibujan en mis manos...
germAN g


