PUROS RECUERDOS
Publicado: Sab Jul 14, 2012 06:40
Escudriño el pasado
desde los años tiernos
y llegan a mi mente
imágenes que saltan
del baúl de recuerdos,
para reincorporarse
y hacer el inventario
con todas las palabras de mis versos.
Y aparecen primero
mis padres con su esencia
de amores y ternuras
que vierten en mi lecho,
endulzando mi infancia
con la miel de sus besos
Y me veo en mi pueblo
disfrutando su ambiente
que reúne en su seno
y en un espacio
esplendorosamente estrecho,
todos aquellos dones,
los que por lamentable paradoja
en las grandes ciudades
de hierro y de concreto,
apenas pueden verse,
en su bullicio inmenso.
Sus aguas cristalinas.
Su cielo tachonado
de estrellas tembladoras.
Su atmósfera esplendente
con azulino velo.
Su ropaje de flores
junto al palmar cimero.
Las playas y sus mares.
Su paz acostumbrada.
El iris de sus cielos.
Ocasos pincelados
de grana. Y los murmullos
y gárrula campestre.
Y las fosforescencias
que alumbran el océano
con tenues reverberos.
Y aparecen los juegos
de tiempos infantiles,
con risas manifiestas
en todos los contornos,
bellezas que no escapan
a la voz del poeta
para configurar un canto bello.
Y recuerdo a mi escuela
y al noviazgo furtivo
con su candor patente,
limpio como agua pura
y con color de cielo.
Adolescencia hermosa
en que se ejercitaba
el cuerpo en la palestra
sin buscar el trofeo,
solamente deseando
ser fuerte o ser ligero.
O hablando con metáfora,
Fingirse león o siervo.
Evocar aquel tiempo
de nuestra juventud
inquieta y bulliciosa...
Cuando los sentimientos
son arrebatadores,
porque somos capaces
de sentir el asombro.
y así justificar
la cultura del pueblo
que dice y asegura
“que el pasado, en la mente,
es lo mejor del tiempo”
Y siguen desfilando
Las vivencias hermosas;
esas que se recuerdan
con gusto manifiesto.
Aquellas que equilibran
el fiel de la balanza
de nuestras emociones
y nos dejan consuelos
Las mismas que a la gente,
decimos animados,
porque así revivimos
los pretéritos hechos.
Y al hacerlo un efluvio
por la pupila brota
porque retoma luces
del candor de la infancia;
y de los años mozos
aparecen destellos.
desde los años tiernos
y llegan a mi mente
imágenes que saltan
del baúl de recuerdos,
para reincorporarse
y hacer el inventario
con todas las palabras de mis versos.
Y aparecen primero
mis padres con su esencia
de amores y ternuras
que vierten en mi lecho,
endulzando mi infancia
con la miel de sus besos
Y me veo en mi pueblo
disfrutando su ambiente
que reúne en su seno
y en un espacio
esplendorosamente estrecho,
todos aquellos dones,
los que por lamentable paradoja
en las grandes ciudades
de hierro y de concreto,
apenas pueden verse,
en su bullicio inmenso.
Sus aguas cristalinas.
Su cielo tachonado
de estrellas tembladoras.
Su atmósfera esplendente
con azulino velo.
Su ropaje de flores
junto al palmar cimero.
Las playas y sus mares.
Su paz acostumbrada.
El iris de sus cielos.
Ocasos pincelados
de grana. Y los murmullos
y gárrula campestre.
Y las fosforescencias
que alumbran el océano
con tenues reverberos.
Y aparecen los juegos
de tiempos infantiles,
con risas manifiestas
en todos los contornos,
bellezas que no escapan
a la voz del poeta
para configurar un canto bello.
Y recuerdo a mi escuela
y al noviazgo furtivo
con su candor patente,
limpio como agua pura
y con color de cielo.
Adolescencia hermosa
en que se ejercitaba
el cuerpo en la palestra
sin buscar el trofeo,
solamente deseando
ser fuerte o ser ligero.
O hablando con metáfora,
Fingirse león o siervo.
Evocar aquel tiempo
de nuestra juventud
inquieta y bulliciosa...
Cuando los sentimientos
son arrebatadores,
porque somos capaces
de sentir el asombro.
y así justificar
la cultura del pueblo
que dice y asegura
“que el pasado, en la mente,
es lo mejor del tiempo”
Y siguen desfilando
Las vivencias hermosas;
esas que se recuerdan
con gusto manifiesto.
Aquellas que equilibran
el fiel de la balanza
de nuestras emociones
y nos dejan consuelos
Las mismas que a la gente,
decimos animados,
porque así revivimos
los pretéritos hechos.
Y al hacerlo un efluvio
por la pupila brota
porque retoma luces
del candor de la infancia;
y de los años mozos
aparecen destellos.





