Prosa invernal
Publicado: Jue Ene 26, 2012 13:33
Prosa invernal
Pálidos y grises se avecinan los días, como un ramo de murmuros inquietos atravesando el aire de manera indiscreta.
Yo perforo el silencio congelado cuando acerco mis ojos hacia el fondo que surge entre el olvido y la distancia.
La casa luce cálida cual alma enamorada y dulce, mientras afuera corre la nostalgia sobre el tejado humbroso y frío, que en sus quietudes mira el horizonte venir cargado de tormenta y nieve.
Encendida la luz, las seis y media, y la troca esperando mi salida para llevarme airosa a mi trabajo.
Amores ya no tengo, vivo solo, con mi gato moteado y macilento, que mis hijos un día lo nombraron con el nombre que yo ya no recuerdo...
Invierno
-Las hojas arriscadas y escasas cuelgan muertas en la ramas semidesnudas de los arboles.
Ha llegado el invierno, apretando las plumas de los pájaros y encuerando los arboles grisáceos
al compás de ventiscas prolongadas.
Hasta mi corazón se siente frío, cuando los besos tuyos se dilatan...
A veces por nosotros también pasa, la efímera distancia congelante, y en estos tiempos
nos arropa el frío hasta verter motivos de conciencia.
Pero ¡Ay, amor, mi corazón se rompe! si tu decides alargar el plazo de silencios confusos y dolidos.
El invierno se alarga sin tus labios cual extrema inquietud en la memoria.
Sobre la yerba seca, la escarcha polvoreada, es una capa tiesa de suspiros helados,
que el invierno sacude mientras vaga...
...
...
Ha llegado con voz de plata y mando,
con silbidos de hielo y de congoja.
Todo lo inclina, y todo lo remoja;
es un bloque de hielo suspirando.
Su grisácea silueta va danzando,
como un lucido velo que se enoja
haciendo que el ser vivo se recoja
mientras su sombra triste va pasando.
Invierno atroz, que llegas con donaire,
vertiendo tus presagios en el mundo
y tus aromas fúnebres al viento.
La tierra desolada, y por el aire,
un tono gris y un cielo moribundo
opacando las ruinas de un lamento.
german g
Pálidos y grises se avecinan los días, como un ramo de murmuros inquietos atravesando el aire de manera indiscreta.
Yo perforo el silencio congelado cuando acerco mis ojos hacia el fondo que surge entre el olvido y la distancia.
La casa luce cálida cual alma enamorada y dulce, mientras afuera corre la nostalgia sobre el tejado humbroso y frío, que en sus quietudes mira el horizonte venir cargado de tormenta y nieve.
Encendida la luz, las seis y media, y la troca esperando mi salida para llevarme airosa a mi trabajo.
Amores ya no tengo, vivo solo, con mi gato moteado y macilento, que mis hijos un día lo nombraron con el nombre que yo ya no recuerdo...
Invierno
-Las hojas arriscadas y escasas cuelgan muertas en la ramas semidesnudas de los arboles.
Ha llegado el invierno, apretando las plumas de los pájaros y encuerando los arboles grisáceos
al compás de ventiscas prolongadas.
Hasta mi corazón se siente frío, cuando los besos tuyos se dilatan...
A veces por nosotros también pasa, la efímera distancia congelante, y en estos tiempos
nos arropa el frío hasta verter motivos de conciencia.
Pero ¡Ay, amor, mi corazón se rompe! si tu decides alargar el plazo de silencios confusos y dolidos.
El invierno se alarga sin tus labios cual extrema inquietud en la memoria.
Sobre la yerba seca, la escarcha polvoreada, es una capa tiesa de suspiros helados,
que el invierno sacude mientras vaga...
...
...
Ha llegado con voz de plata y mando,
con silbidos de hielo y de congoja.
Todo lo inclina, y todo lo remoja;
es un bloque de hielo suspirando.
Su grisácea silueta va danzando,
como un lucido velo que se enoja
haciendo que el ser vivo se recoja
mientras su sombra triste va pasando.
Invierno atroz, que llegas con donaire,
vertiendo tus presagios en el mundo
y tus aromas fúnebres al viento.
La tierra desolada, y por el aire,
un tono gris y un cielo moribundo
opacando las ruinas de un lamento.
german g

