Atalaya del pintor
Publicado: Mar Dic 20, 2011 06:23
Pintor, en tus lienzos trazas
crepúsculos que fenecen
sirenas que naufragan,
son diseños endrinos de tu venia.
Va marchando este lunes
en el espacio que se extiende
entre lunas y esa enmohecida barca
que anclada en tu muralla está.
Las hurañas rosas del desierto
dentro de arenas y destellos se anegan,
mientras tu lienzo emerge fatuo
sobre grises y despedidas del ayer.
Pintor de crepúsculos y sirenas
añejo y cansado te encuentras
en este viaje sigiloso
olvidado en tu atalaya de dolor.
Estrofas plasmas con lágrimas de color
lejos de tu apocada doctrina
se posterga la llegada del día
entre medrosas nubes de compunción
Apacibles letanías de pecados
en las estelas van dejando tus sirenas.
Raudo e impávido en ellas te sumerges
osando purificar su imperfección.
Que condena te infringes, pintor,
tu alma su candor reclama,
tu lejanía se extiende en este lunes acerbo
mientras las nubes usurpan tu color.
Los segundos recorren tu lienzo
en intentos fallidos por proteger tu corazón
pero tú, inmóvil te quedas, allá lejano
en esa tu atalaya de dolor.

crepúsculos que fenecen
sirenas que naufragan,
son diseños endrinos de tu venia.
Va marchando este lunes
en el espacio que se extiende
entre lunas y esa enmohecida barca
que anclada en tu muralla está.
Las hurañas rosas del desierto
dentro de arenas y destellos se anegan,
mientras tu lienzo emerge fatuo
sobre grises y despedidas del ayer.
Pintor de crepúsculos y sirenas
añejo y cansado te encuentras
en este viaje sigiloso
olvidado en tu atalaya de dolor.
Estrofas plasmas con lágrimas de color
lejos de tu apocada doctrina
se posterga la llegada del día
entre medrosas nubes de compunción
Apacibles letanías de pecados
en las estelas van dejando tus sirenas.
Raudo e impávido en ellas te sumerges
osando purificar su imperfección.
Que condena te infringes, pintor,
tu alma su candor reclama,
tu lejanía se extiende en este lunes acerbo
mientras las nubes usurpan tu color.
Los segundos recorren tu lienzo
en intentos fallidos por proteger tu corazón
pero tú, inmóvil te quedas, allá lejano
en esa tu atalaya de dolor.






