Cuando empecé a odiarte
Publicado: Mié Nov 16, 2011 13:40
¿Cuántas veces el enfado
Se uniforma de alegría resplandecida?
Si por los baches ufanos
Llorando hasta la ira no se contenía.
Este pecho enamorado y lastimado
Desatinado por tu cíclope aguijón
Detestable y cobarde
Siente fortuna el odiarte; ¡Maldita mudanza
De corazones!
Entre mis dedos al sudor da posada
Pinta de gota cristalina
Imposible de borrar,
Y es a ti, quien no terminará ya de odiar.
Empleado de tu alma me convertí
Y en el tormento muerto
Acabé como un ingrato deshonrado
Repleto de cruda amargura.
¡Cuantas ganas tengo de odiarte
Infiel lauro errabundo!
Aliento de brazas desertoras
Dilatadas caricias en la pena de la muerte
-fiel ausente-
Mustia constante de nocivo cantar,
Alas con hechuras
De frondas finadas del otoño.
¡Imposibles de montar!
No existe consuelo alguno
Que amortigüé mí
Brebaje acento de veneno,
Ni vértebras que me den buena postura.
¿Quién se acongoja más?
La desamparada flor en el desierto
O el rostro herido de gemidos.
Cuando empecé a odiarte
Me espanté de la viuda razón,
Hoy vivo como un arrojado poseído
Dispuesto a morir sin alivio.
Se uniforma de alegría resplandecida?
Si por los baches ufanos
Llorando hasta la ira no se contenía.
Este pecho enamorado y lastimado
Desatinado por tu cíclope aguijón
Detestable y cobarde
Siente fortuna el odiarte; ¡Maldita mudanza
De corazones!
Entre mis dedos al sudor da posada
Pinta de gota cristalina
Imposible de borrar,
Y es a ti, quien no terminará ya de odiar.
Empleado de tu alma me convertí
Y en el tormento muerto
Acabé como un ingrato deshonrado
Repleto de cruda amargura.
¡Cuantas ganas tengo de odiarte
Infiel lauro errabundo!
Aliento de brazas desertoras
Dilatadas caricias en la pena de la muerte
-fiel ausente-
Mustia constante de nocivo cantar,
Alas con hechuras
De frondas finadas del otoño.
¡Imposibles de montar!
No existe consuelo alguno
Que amortigüé mí
Brebaje acento de veneno,
Ni vértebras que me den buena postura.
¿Quién se acongoja más?
La desamparada flor en el desierto
O el rostro herido de gemidos.
Cuando empecé a odiarte
Me espanté de la viuda razón,
Hoy vivo como un arrojado poseído
Dispuesto a morir sin alivio.

