Ampliaciones de la (e -a la-r)
Publicado: Sab Sep 24, 2011 11:30
e-
Llegaba Julio, con su caballo vallo.
Y llegaba cantando sin guitarra.
Traía siempre la mirada larga,
como una túnica de amor y olvido.
Recorría los callejones mudos,
espantando a los niños y a los viejos.
Era un alquitrán empedernido,
un pobretón fantasma desquiciado.
Casi todos odiaban su llegada,
y todos recordaban aquel día
en que mató a su hijo a cuchilladas.
¡Que atardecer tan cruento, que miseria!
discutieron por nada, y Julio el viejo
acrecentó la ofensa, y se volvió
un demonio, dejando a su hijo muerto
para siempre; y un eternal dolor
cubrió la casa, hasta volverse parte
del tejado. moribundo y sombrío.
f-
Pasan las horas y nos vamos muriendo,
nos vos entumiendo, nos vamos enterrando en el olvido.
Se nos pierde el color, la luz, el ruido.
Nos volvemos callados hasta volvernos mudos.
Cabalgamos sin tregua, por los ámbitos crueles de la vida.
Tu nombre nunca ríe, ni tampoco se aleja,
Somos algo divino, forrado de materia,
y el sepulcro paciente, nos ira desnudando.
g-
En la boca del río se fue tu voz de agua
y yo junto a las tapias orinaba mis miedos,
conté los movimientos del ultimo crepúsculo,
y una lagrima seca
me dibujo su cara...
Ya la sombra tocaba, hacia los brazos negros
de la noche fría.
Un hueco mudo te arrastro en silencio.
Ándale viejo amado, levántate y camina.
Si Jesis estuviera, jamás hubieras muerto.
h-
Maria, ya no llegues que tengo el alma fría.
Ya no cabe tu amor en mis pilmones.
Ya hasta olvide tu aliento jubiloso.
Me la paso mirando el cielo rojo, y alejando tus besos de mi alma.
Si te dicen que vivo consumido, no les creas, me volví retraído,
construyendo razones del olvido, para evitar congojad
y agonías, deseosas de habitar eni conciencia.
Si te dicen que lloro, no les creas Maria,
soy alérgico al viento y a las flores.
i-
Mi pueblo sigue idolatra, no quiere compondrás,
aun le piden milagros a los santos.
Cuando ven al hombre de la sotana negra, le besuquean la mano.
Le llevan flores en las tardes somnolientas,
a una imagen que le pusieron nombre;
y en diciembre le hacen fiesta para que no se aburra.
Los mafiosos del pueblo, vienen desde Chicago,
y sueltan Ramos verdes para agrandar la fiesta
y comprarle bendiciones al cura.
-pobres ilusos, piensan que Dios se compra-
La gente pobre se alegra con los curtes,
con los ruidos de la banda, y los coros que salen de la iglesia.
En esos días los ricos se hacen millonarios.
los dueños de cantinas estafan a los pobres,
y sobretodo al indio, que baja de la sierra a embrutecerse,
a llenarse de alcohol y de cerveza, con dinero
que les paga el narcotráfico, y es que ellos siembran
amapola y marihuana, y después la cosechan.
Y sin saber contar, bajan al pueblo forrados de billetes,
Y astutos carroñeros, ávidos de dinero, les esperan ansiosos.
Los hombres se alcoholizan, y heladas madrugadas los devoran.
Su cuerpo sin conciencia, permanece tirado en la banqueta.
Luego vagan con hambre y sin dinero.
Oye IGNACIO, siempre serás ladrón para mis ojos -tu cantina produce-
Y tú, BRIGIDO, yo te miré vender al alchol y mariguana.
Pero que mas te digo, si tu ya te moriste.
Y tú, hombre de la SOTANA NEGRA, dejaste sin mujer a Jesús Ramos.
J-
Temerosa y extraña se mira Guadalupe,
cargando en su joroba la voz de sus acciones,
y en su pensar el yugo de aquel siglo violento.
Su casa guarda el luto de las revoluciones.
Ella miró a los indios bajar de las montañas,
y arremeter furiosos contra los españoles.
Ya su mirar de pierde, en los días modernos,
azorando su amable corazón tembloroso
y trastornando el alba de sus amaneceres.
Sabe que ya se acerca el último crepúsculo
y el miedo sobrepasa las horas venideras,
Duerme poco y suspira con delicada pausa
ahorrando fortaleza para el fatal instante
que su agobiado cuerpo, no resista la vida.
K-
Pobres árboles, se deshacen silbando, enterrando
sus piernas, bebiendo aceite y humo.
No todos aman la naturaleza, hay gente que destruye su silencio,
les mata sus meditaciones, las orina, las machuca.
No aprovechan su paz ni su refugio.
Quieren apestar el mundo, aniquilarlo.
Los jóvenes escupen en su sombra,
y desprecian la forma de las flores,
Agua bella, te matamos el alma, te apestamos el cuerpo,
y tiramos aceite en tu sombrero.
El viento ya no huele a racimos de hierba,
huele a smog, a putrefactos ríos, y a desechos atómicos.
l-
son las ocho
el sol sale bramando
sepultando al mundo
moviendo los millares de cuerpos luminosos
abriendo puertas y ventanas
los ojos se desclavan del cuerpo
y las manos se anudan
siglos empalmados
esqueletos hundidos
y la tierra nos mueve hacia la muerte
unos llegan llorando
otros se van llorando
son pocos los que ríen en este valle de lagrimas
los hombres se desnudan y se visten
hacen el amor y se mueren
los viejos pujan recordando
los jóvenes se empujan en la cana
los niños rompen libros y juegan a matarse
los pájaros se comen las plumas
los gatos multiplican la vida
ll-
Estos ojos se duelen.
Y la belleza llega provocando la vida,
suspirando en las horas
cuajadas de esperanza.
Mendigad letras, cada ves que las miro me desean.
Desean la caricia de mis dedos,
el dulce reflejo de mis ojos,
y la reacción de la palabra escrita.
m-
Amanece, y despierto, y comienzo a mirar,
a pensar, a querer moverme, a querer irme.
Me levanto y me visto, y quisiera volverme a dormir,
volver a cerrar mis ojos, volver a no pensar,
y quedarme sin moverme... y volver a soñar,
y en ese sueño verte, y no despertar nunca.
n-
Olfateo los líquidos silvestres
que despliega tu cuerpo evolutivo.
Sonoro vado mío, amor consecutivo.
Canela fresca y reverente.
Polvo de alma viviente, adida vas del agua
como un pez aborigen, como heliotropo blando,
como azucena híbrida.
ñ-
Te llevaste mi canto, y me quedé
tejiendo ruidos con mi cata rota.
Te llevaste mi risa, y me quedé
preñando los silencios nocturnos
para obtener los hijos del olvido
y masacrar el tiempo sin miraste.
Son las siete, que importa, si te fuiste.
El viento es suave, y yo no tengo prisa.
Da lo mismo la tarde que la noche,
la vida es un reproche sin holgura,
y salto como un pez en mi locura,
para estresar un poco la tardanza
del ímpetu que llega y ne tortura,
con delicadas frases que no cesan.
Te llevaste la luz de cada día
trasnochando el impulso de mis sueños;
¿que hago ahora, si ya no tengo ganas
de recorrer el cielo con mis pasos,
me hacen falta tus ojos y tus brazos?
o-
Oí la voz de Dios, y me olvide de mi.
Descubrí que la vida no termina
y que la ciencia humana se equivoca.
Sentí la paz divina cimbrando entre mi espíritu,
y arrojé las cadencias de mis carnes...
-San Agustín lo dijo, cansado de placeres
y de filosofías... Por fin he sido libre,
la voz de Dios he oído, y ha tocado mi alma.
p-
Cuando la luz retorna después de oscuras lluvias
los colores penetran por los ojos alegres.
Todo fulgor se expande, todo dolor se ahuyenta
y la vida respira con mayúsculas ondas.
En mi tu amor resbala
como un destello suave
que lentamente agranda
su brillantes en mi alma.
La incomparable esencia de tu presencia toca
mi corazón deseoso del placer de tu boca.
Suben las olorosas coronad de las flores
hasta la piel ardiente del majestuoso día.
Alto y radiante besa, la algarabía del mundo,
el sol, que en in instante, nos alegra la vida.
Fue tu mirada extensa
la que abarco en silencio
la humedad de mi pecho.
Y me hiciste tan tuyo
como un murmullo suave que batiendo te quite,
porque nace del alma, y el alma nunca muere.
q-
Estoy anclado en la penuria de mis libros ahumados.
Y voy a donde llevan los días opulentos.
Mis pies se ven cansados,
mis ojos cenicientos.
Mi pensar se estremece como in ser desahuciado.
Los sueños se dilatan, los pasos se ven lentos.
A medio mar vivimos, como barcos varados,
escuchando las olas trasmutadas al viento.
Amor, nos apagamos, nos morimos tan quedo,
y aunque no lo quisiera, alargarme no puedo.
Apretemos el beso
con ligera esperanza,
su el amor es eterno, la dicha nos alcanza.
Vayamos como el aire, liberto, peto preso.
r-
Has descendido apenas, por los pasillos quietos
de mis quebradas horas, donde se originaron
las mas pesadas sombras, y las espeluznantes
figuras del dolor.
Allí aprendió mi cuerpo, allí murió mi carne
y mi espíritu endeble se levantó sin fuerza,
para nutrirse lento, de tus aromas idas
por la imaginación.
-Entonces como un muerto recién resucitado,
me prendí de la vida que nace del olvido,
y extrañé tu mirada
voluptuosa y divina, y me rocié los ojos
con tu semblante alegre, hasta quedarme tenso
como un soplo de aire.
Llegaba Julio, con su caballo vallo.
Y llegaba cantando sin guitarra.
Traía siempre la mirada larga,
como una túnica de amor y olvido.
Recorría los callejones mudos,
espantando a los niños y a los viejos.
Era un alquitrán empedernido,
un pobretón fantasma desquiciado.
Casi todos odiaban su llegada,
y todos recordaban aquel día
en que mató a su hijo a cuchilladas.
¡Que atardecer tan cruento, que miseria!
discutieron por nada, y Julio el viejo
acrecentó la ofensa, y se volvió
un demonio, dejando a su hijo muerto
para siempre; y un eternal dolor
cubrió la casa, hasta volverse parte
del tejado. moribundo y sombrío.
f-
Pasan las horas y nos vamos muriendo,
nos vos entumiendo, nos vamos enterrando en el olvido.
Se nos pierde el color, la luz, el ruido.
Nos volvemos callados hasta volvernos mudos.
Cabalgamos sin tregua, por los ámbitos crueles de la vida.
Tu nombre nunca ríe, ni tampoco se aleja,
Somos algo divino, forrado de materia,
y el sepulcro paciente, nos ira desnudando.
g-
En la boca del río se fue tu voz de agua
y yo junto a las tapias orinaba mis miedos,
conté los movimientos del ultimo crepúsculo,
y una lagrima seca
me dibujo su cara...
Ya la sombra tocaba, hacia los brazos negros
de la noche fría.
Un hueco mudo te arrastro en silencio.
Ándale viejo amado, levántate y camina.
Si Jesis estuviera, jamás hubieras muerto.
h-
Maria, ya no llegues que tengo el alma fría.
Ya no cabe tu amor en mis pilmones.
Ya hasta olvide tu aliento jubiloso.
Me la paso mirando el cielo rojo, y alejando tus besos de mi alma.
Si te dicen que vivo consumido, no les creas, me volví retraído,
construyendo razones del olvido, para evitar congojad
y agonías, deseosas de habitar eni conciencia.
Si te dicen que lloro, no les creas Maria,
soy alérgico al viento y a las flores.
i-
Mi pueblo sigue idolatra, no quiere compondrás,
aun le piden milagros a los santos.
Cuando ven al hombre de la sotana negra, le besuquean la mano.
Le llevan flores en las tardes somnolientas,
a una imagen que le pusieron nombre;
y en diciembre le hacen fiesta para que no se aburra.
Los mafiosos del pueblo, vienen desde Chicago,
y sueltan Ramos verdes para agrandar la fiesta
y comprarle bendiciones al cura.
-pobres ilusos, piensan que Dios se compra-
La gente pobre se alegra con los curtes,
con los ruidos de la banda, y los coros que salen de la iglesia.
En esos días los ricos se hacen millonarios.
los dueños de cantinas estafan a los pobres,
y sobretodo al indio, que baja de la sierra a embrutecerse,
a llenarse de alcohol y de cerveza, con dinero
que les paga el narcotráfico, y es que ellos siembran
amapola y marihuana, y después la cosechan.
Y sin saber contar, bajan al pueblo forrados de billetes,
Y astutos carroñeros, ávidos de dinero, les esperan ansiosos.
Los hombres se alcoholizan, y heladas madrugadas los devoran.
Su cuerpo sin conciencia, permanece tirado en la banqueta.
Luego vagan con hambre y sin dinero.
Oye IGNACIO, siempre serás ladrón para mis ojos -tu cantina produce-
Y tú, BRIGIDO, yo te miré vender al alchol y mariguana.
Pero que mas te digo, si tu ya te moriste.
Y tú, hombre de la SOTANA NEGRA, dejaste sin mujer a Jesús Ramos.
J-
Temerosa y extraña se mira Guadalupe,
cargando en su joroba la voz de sus acciones,
y en su pensar el yugo de aquel siglo violento.
Su casa guarda el luto de las revoluciones.
Ella miró a los indios bajar de las montañas,
y arremeter furiosos contra los españoles.
Ya su mirar de pierde, en los días modernos,
azorando su amable corazón tembloroso
y trastornando el alba de sus amaneceres.
Sabe que ya se acerca el último crepúsculo
y el miedo sobrepasa las horas venideras,
Duerme poco y suspira con delicada pausa
ahorrando fortaleza para el fatal instante
que su agobiado cuerpo, no resista la vida.
K-
Pobres árboles, se deshacen silbando, enterrando
sus piernas, bebiendo aceite y humo.
No todos aman la naturaleza, hay gente que destruye su silencio,
les mata sus meditaciones, las orina, las machuca.
No aprovechan su paz ni su refugio.
Quieren apestar el mundo, aniquilarlo.
Los jóvenes escupen en su sombra,
y desprecian la forma de las flores,
Agua bella, te matamos el alma, te apestamos el cuerpo,
y tiramos aceite en tu sombrero.
El viento ya no huele a racimos de hierba,
huele a smog, a putrefactos ríos, y a desechos atómicos.
l-
son las ocho
el sol sale bramando
sepultando al mundo
moviendo los millares de cuerpos luminosos
abriendo puertas y ventanas
los ojos se desclavan del cuerpo
y las manos se anudan
siglos empalmados
esqueletos hundidos
y la tierra nos mueve hacia la muerte
unos llegan llorando
otros se van llorando
son pocos los que ríen en este valle de lagrimas
los hombres se desnudan y se visten
hacen el amor y se mueren
los viejos pujan recordando
los jóvenes se empujan en la cana
los niños rompen libros y juegan a matarse
los pájaros se comen las plumas
los gatos multiplican la vida
ll-
Estos ojos se duelen.
Y la belleza llega provocando la vida,
suspirando en las horas
cuajadas de esperanza.
Mendigad letras, cada ves que las miro me desean.
Desean la caricia de mis dedos,
el dulce reflejo de mis ojos,
y la reacción de la palabra escrita.
m-
Amanece, y despierto, y comienzo a mirar,
a pensar, a querer moverme, a querer irme.
Me levanto y me visto, y quisiera volverme a dormir,
volver a cerrar mis ojos, volver a no pensar,
y quedarme sin moverme... y volver a soñar,
y en ese sueño verte, y no despertar nunca.
n-
Olfateo los líquidos silvestres
que despliega tu cuerpo evolutivo.
Sonoro vado mío, amor consecutivo.
Canela fresca y reverente.
Polvo de alma viviente, adida vas del agua
como un pez aborigen, como heliotropo blando,
como azucena híbrida.
ñ-
Te llevaste mi canto, y me quedé
tejiendo ruidos con mi cata rota.
Te llevaste mi risa, y me quedé
preñando los silencios nocturnos
para obtener los hijos del olvido
y masacrar el tiempo sin miraste.
Son las siete, que importa, si te fuiste.
El viento es suave, y yo no tengo prisa.
Da lo mismo la tarde que la noche,
la vida es un reproche sin holgura,
y salto como un pez en mi locura,
para estresar un poco la tardanza
del ímpetu que llega y ne tortura,
con delicadas frases que no cesan.
Te llevaste la luz de cada día
trasnochando el impulso de mis sueños;
¿que hago ahora, si ya no tengo ganas
de recorrer el cielo con mis pasos,
me hacen falta tus ojos y tus brazos?
o-
Oí la voz de Dios, y me olvide de mi.
Descubrí que la vida no termina
y que la ciencia humana se equivoca.
Sentí la paz divina cimbrando entre mi espíritu,
y arrojé las cadencias de mis carnes...
-San Agustín lo dijo, cansado de placeres
y de filosofías... Por fin he sido libre,
la voz de Dios he oído, y ha tocado mi alma.
p-
Cuando la luz retorna después de oscuras lluvias
los colores penetran por los ojos alegres.
Todo fulgor se expande, todo dolor se ahuyenta
y la vida respira con mayúsculas ondas.
En mi tu amor resbala
como un destello suave
que lentamente agranda
su brillantes en mi alma.
La incomparable esencia de tu presencia toca
mi corazón deseoso del placer de tu boca.
Suben las olorosas coronad de las flores
hasta la piel ardiente del majestuoso día.
Alto y radiante besa, la algarabía del mundo,
el sol, que en in instante, nos alegra la vida.
Fue tu mirada extensa
la que abarco en silencio
la humedad de mi pecho.
Y me hiciste tan tuyo
como un murmullo suave que batiendo te quite,
porque nace del alma, y el alma nunca muere.
q-
Estoy anclado en la penuria de mis libros ahumados.
Y voy a donde llevan los días opulentos.
Mis pies se ven cansados,
mis ojos cenicientos.
Mi pensar se estremece como in ser desahuciado.
Los sueños se dilatan, los pasos se ven lentos.
A medio mar vivimos, como barcos varados,
escuchando las olas trasmutadas al viento.
Amor, nos apagamos, nos morimos tan quedo,
y aunque no lo quisiera, alargarme no puedo.
Apretemos el beso
con ligera esperanza,
su el amor es eterno, la dicha nos alcanza.
Vayamos como el aire, liberto, peto preso.
r-
Has descendido apenas, por los pasillos quietos
de mis quebradas horas, donde se originaron
las mas pesadas sombras, y las espeluznantes
figuras del dolor.
Allí aprendió mi cuerpo, allí murió mi carne
y mi espíritu endeble se levantó sin fuerza,
para nutrirse lento, de tus aromas idas
por la imaginación.
-Entonces como un muerto recién resucitado,
me prendí de la vida que nace del olvido,
y extrañé tu mirada
voluptuosa y divina, y me rocié los ojos
con tu semblante alegre, hasta quedarme tenso
como un soplo de aire.
