AMANTE SEÑORA.
Publicado: Vie Sep 09, 2011 08:49
AMANTE SEÑORA .
Señora:
Cuánto alimentó mi querencia su lecho,
en profanación de su amor compartido,
tantos suspiros que usted robó a mi pecho,
en pasionales entregas de su candente nido.
¿Qué hizo de todas aquellas caricias?
que en su momento encendieron sus fuegos;
¿Por qué ahora me veda sus eróticas primicias?,
si antes usted pedía y Yo complacía sus ruegos.
Tórnanse ahora mis ansias clamores,
que estremecen a su puerta cerrada;
Pero no podrá borrar aquellos amores,
vividos sigilosos entre noche y alborada.
Tantas veces expresó su alma; Te quiero,
necesito tu cuerpo, tus labios, tus besos,
entre mis sábanas cada noche te espero..
Eres motivo de mis ardientes embelesos.
Señora:
Quizá tanto le atormentó sentirse infiel
y fue infiel con usted misma y con El,
pero conmigo fue amante, colmena y miel,
que prodigó casta y pura su apetecido Vergel.
Señora:
A pesar que no la veo no crea que la olvido,
la llevo inmersa en cada sacrílego pensamiento.
Es motivo constante de aquel amante suspiro,
que entre beso y gemido lo consumía su aliento.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Septiembre 7 del 2011.
Señora:
Cuánto alimentó mi querencia su lecho,
en profanación de su amor compartido,
tantos suspiros que usted robó a mi pecho,
en pasionales entregas de su candente nido.
¿Qué hizo de todas aquellas caricias?
que en su momento encendieron sus fuegos;
¿Por qué ahora me veda sus eróticas primicias?,
si antes usted pedía y Yo complacía sus ruegos.
Tórnanse ahora mis ansias clamores,
que estremecen a su puerta cerrada;
Pero no podrá borrar aquellos amores,
vividos sigilosos entre noche y alborada.
Tantas veces expresó su alma; Te quiero,
necesito tu cuerpo, tus labios, tus besos,
entre mis sábanas cada noche te espero..
Eres motivo de mis ardientes embelesos.
Señora:
Quizá tanto le atormentó sentirse infiel
y fue infiel con usted misma y con El,
pero conmigo fue amante, colmena y miel,
que prodigó casta y pura su apetecido Vergel.
Señora:
A pesar que no la veo no crea que la olvido,
la llevo inmersa en cada sacrílego pensamiento.
Es motivo constante de aquel amante suspiro,
que entre beso y gemido lo consumía su aliento.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Septiembre 7 del 2011.



