NOCHE.
Publicado: Lun Ago 15, 2011 12:41
NOCHE.
Envía la noche su hálito platense,
gélido sereno sobre elevado monte,
señorea majestuosa sin alba naciente,
enlutando cromas del opaco horizonte.
Es todo quietud, silencio y penumbra
y duerme el desvelo en plácida paz;
El grillo cantor que trasnochar acostumbra,
su destemplada sinfonía nos deja escuchar.
Sobre el glauco jergón apagado del pasto,
encienden luciérnagas sus pepitas de oro;
En tanto candiles en parpadeante holocausto,
desafían sombras espesas con titilante ajoro.
Se mezclan azahares y aromas silvestres,
y perfuman la luna besando sus frondas;
Mientras los altos robles erguidos inertes,
hacen más espesas al bosque sus sombras.
Desliza el arroyo sus diáfanos espejos,
murmullos silentes besan su cauce,
la cristalina fuente fulgura a lo lejos,
cómo plata regada al pie de viejo sauce.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
14 de agosto del 2011.
Envía la noche su hálito platense,
gélido sereno sobre elevado monte,
señorea majestuosa sin alba naciente,
enlutando cromas del opaco horizonte.
Es todo quietud, silencio y penumbra
y duerme el desvelo en plácida paz;
El grillo cantor que trasnochar acostumbra,
su destemplada sinfonía nos deja escuchar.
Sobre el glauco jergón apagado del pasto,
encienden luciérnagas sus pepitas de oro;
En tanto candiles en parpadeante holocausto,
desafían sombras espesas con titilante ajoro.
Se mezclan azahares y aromas silvestres,
y perfuman la luna besando sus frondas;
Mientras los altos robles erguidos inertes,
hacen más espesas al bosque sus sombras.
Desliza el arroyo sus diáfanos espejos,
murmullos silentes besan su cauce,
la cristalina fuente fulgura a lo lejos,
cómo plata regada al pie de viejo sauce.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
14 de agosto del 2011.
