Egoísmo descansado
Publicado: Sab May 14, 2011 08:00
Niñito de montaña, duermes
Con las manos juntas;
Deliras con la boca seca, acabas
Sin historia.
Cabalgas caballitos de cristal milagrosos,
Corceles briosos de ámbar espeso;
Vistos en atardeceres de fuego.
Evocas ánimas iluminadas, para esas
Tardes anochecidas de rostros fríos.
Sueñas gusanos, engendrando gusanos,
Ocultas lunas, eclipses de cinco soles;
Hadas orgullosas que los abandonan
Hambrientos con los brazos abiertos.
Niñito de montaña de mil lunares,
Cierran tus ojos, colocan migajas de pan
En las manos,
Buscan que duermas y preserves la boca
Llena de barro.
Y la agonía sigue y sigue compartida,
Esperan que bebas agua marchita de rio,
Cuando te acompañe la luz de la luciérnaga.
Queman lisonjas al paso de la comparsa,
Desnudos flotan, se elevan trenzando
Nubes obscuras.
Ungen el cuerpo con cenizas blancuzcas,
Heredad de tus antepasados.
Exhuman jaguares y preservan el sueño;
Distraen las velas para detener un segundo
El tiempo. Y exaltar las pisadas que dejas,
En el sendero tatuado: resplandores
De calina.
Te tienden helechos, hojas de amate.
Tejen telarañas, coronas de hormigas.
Niñito de montaña te imploro el perdón
De mi alma, tus mueres y yo quedo
En este mundo sin darte la mano;
Sin alzar la cara.
Egoísmo intacto descansado.
Escucho historias en la montaña;
Cultivan cruses, que gotean conciencias
Torcidas.
Hoy recuerdo que el siempre salda,
Olvida, ¿Dónde quedan los huesos?
Cuando mi raza este vencida,
Cuando mi raza esté acabada,
Vendrá el esperado y recobrara
El orgullo de mi raza.
Un grito de auxilio para los niños
De la montaña de guerrero.
Coco priego.
Con las manos juntas;
Deliras con la boca seca, acabas
Sin historia.
Cabalgas caballitos de cristal milagrosos,
Corceles briosos de ámbar espeso;
Vistos en atardeceres de fuego.
Evocas ánimas iluminadas, para esas
Tardes anochecidas de rostros fríos.
Sueñas gusanos, engendrando gusanos,
Ocultas lunas, eclipses de cinco soles;
Hadas orgullosas que los abandonan
Hambrientos con los brazos abiertos.
Niñito de montaña de mil lunares,
Cierran tus ojos, colocan migajas de pan
En las manos,
Buscan que duermas y preserves la boca
Llena de barro.
Y la agonía sigue y sigue compartida,
Esperan que bebas agua marchita de rio,
Cuando te acompañe la luz de la luciérnaga.
Queman lisonjas al paso de la comparsa,
Desnudos flotan, se elevan trenzando
Nubes obscuras.
Ungen el cuerpo con cenizas blancuzcas,
Heredad de tus antepasados.
Exhuman jaguares y preservan el sueño;
Distraen las velas para detener un segundo
El tiempo. Y exaltar las pisadas que dejas,
En el sendero tatuado: resplandores
De calina.
Te tienden helechos, hojas de amate.
Tejen telarañas, coronas de hormigas.
Niñito de montaña te imploro el perdón
De mi alma, tus mueres y yo quedo
En este mundo sin darte la mano;
Sin alzar la cara.
Egoísmo intacto descansado.
Escucho historias en la montaña;
Cultivan cruses, que gotean conciencias
Torcidas.
Hoy recuerdo que el siempre salda,
Olvida, ¿Dónde quedan los huesos?
Cuando mi raza este vencida,
Cuando mi raza esté acabada,
Vendrá el esperado y recobrara
El orgullo de mi raza.
Un grito de auxilio para los niños
De la montaña de guerrero.
Coco priego.

