LOS SILENCIOS DEL AMOR.
Publicado: Lun May 02, 2011 14:05
LOS SILENCIOS DEL AMOR.
En esta temprana noche muriendo el Ocaso,
sobre este muelle que sustenta nuestro amor,
entre beso y caricia fundimos nuestro abrazo,
sin pensar tan siquiera en un posible adiós.
Te he amado cómo no he amado nunca,
tus huellas en mi alma son imborrables,
a este amor ni tiempo ni distancia trunca
pues llevo dentro tus instantes memorables.
Son tus labios esa flor de primavera,
sobre el carmín de tu boca primorosa,
tus besos son frutos de cosecha primera,
que ofrenda a los míos su esencia deleitosa.
En los plácidos silencios de noche serena,
se ofrendan secretos en grata penumbra,
la luna que entre nubes apenas alumbra,
decora de plata nuestro lecho de arena.
Cuándo el amor calla: El alma lo escucha,
lo ven los sentimientos, lo percibe el corazón,
también el pensamiento en contenciosa lucha,
añora en sus silencios atrapar esa ilusión.
No trascienden voces sólo agitados suspiros
y deseadas caricias que la pasión encienden.
apetecidos besos sofocan delirantes gemidos,
sobre pieles estremecidas cuál lavas ardientes.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Mayo 1 del 2011.
En esta temprana noche muriendo el Ocaso,
sobre este muelle que sustenta nuestro amor,
entre beso y caricia fundimos nuestro abrazo,
sin pensar tan siquiera en un posible adiós.
Te he amado cómo no he amado nunca,
tus huellas en mi alma son imborrables,
a este amor ni tiempo ni distancia trunca
pues llevo dentro tus instantes memorables.
Son tus labios esa flor de primavera,
sobre el carmín de tu boca primorosa,
tus besos son frutos de cosecha primera,
que ofrenda a los míos su esencia deleitosa.
En los plácidos silencios de noche serena,
se ofrendan secretos en grata penumbra,
la luna que entre nubes apenas alumbra,
decora de plata nuestro lecho de arena.
Cuándo el amor calla: El alma lo escucha,
lo ven los sentimientos, lo percibe el corazón,
también el pensamiento en contenciosa lucha,
añora en sus silencios atrapar esa ilusión.
No trascienden voces sólo agitados suspiros
y deseadas caricias que la pasión encienden.
apetecidos besos sofocan delirantes gemidos,
sobre pieles estremecidas cuál lavas ardientes.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Mayo 1 del 2011.

