NUNCA MAS LA VI.
Publicado: Dom Mar 27, 2011 10:18
NUNCA MAS LA VI.
Nunca más la vi pero no puedo olvidar esa mirada,
que encendió fuego en las venas y suspiros en mi pecho,
sonrisa carmín que dejo a plenitud mi alma enamorada,
avivando afrodisíacos deseos de amarla en mi lecho.
¿Donde estará ese angelical rostro de luna serena,
dientes de marfil y carmesí rubor de celaje en estío?
¿Que mano acaricia las tersuras de su piel morena?
Por cuyo recuerdo inquieto palpita el corazón mío.
Busqué en la playa el calor de su cuerpo en la arena
o el sutil aroma de sus nardos entre brisas marinas,
más sólo escuché el solitario rumor de las olas en pena
y percibí en mis pies... Caricia de aguas cristalinas.
Pregunté entonces al añil ondulante del Océano,
si la había visto a su vera vacilante o taciturna,
en quedo rumor percibí que un día ya lejano,
sobrevoló sutil la playa esa mariposa nocturna.
Ausentó de la mar, de los vientos y el paisaje,
más su recordación hace mis desvelos serenos,
pero el rubor de su rostro me lo trae el celaje
y la bruma... El hechizo de sus ojos morenos.
Quise encontrar sus perfiles en el horizonte,
fijando la vista sobre prominentes volcanes,
medité sobre la alfombra verde del monte
y bajo la piadosa sombra de los Guayacanes.
Más fue infructuoso el intento no pude verla,
reprimí dentro mi pecho el grito de impotencia,
no quise evitarlo de mis ojos brotó una perla
y delirante sollozo me sumió en inconciencia.
No la vi más pero no olvido aquella mirada,
en la que se percibía sublimes cielos y gloria,
esa angelical ternura y la caricia tan ansiada
que sin ser mi realidad.. Me dejó su memoria.
No volvió más, pero la pienso, la vivo, la amo
y en tanto la viva .... Estará siempre conmigo,
entre recuerdo y nostalgia la esperanza abrigo,
que un día no lejano... Pueda tomar su mano.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Marzo 26 del 2011.
Nunca más la vi pero no puedo olvidar esa mirada,
que encendió fuego en las venas y suspiros en mi pecho,
sonrisa carmín que dejo a plenitud mi alma enamorada,
avivando afrodisíacos deseos de amarla en mi lecho.
¿Donde estará ese angelical rostro de luna serena,
dientes de marfil y carmesí rubor de celaje en estío?
¿Que mano acaricia las tersuras de su piel morena?
Por cuyo recuerdo inquieto palpita el corazón mío.
Busqué en la playa el calor de su cuerpo en la arena
o el sutil aroma de sus nardos entre brisas marinas,
más sólo escuché el solitario rumor de las olas en pena
y percibí en mis pies... Caricia de aguas cristalinas.
Pregunté entonces al añil ondulante del Océano,
si la había visto a su vera vacilante o taciturna,
en quedo rumor percibí que un día ya lejano,
sobrevoló sutil la playa esa mariposa nocturna.
Ausentó de la mar, de los vientos y el paisaje,
más su recordación hace mis desvelos serenos,
pero el rubor de su rostro me lo trae el celaje
y la bruma... El hechizo de sus ojos morenos.
Quise encontrar sus perfiles en el horizonte,
fijando la vista sobre prominentes volcanes,
medité sobre la alfombra verde del monte
y bajo la piadosa sombra de los Guayacanes.
Más fue infructuoso el intento no pude verla,
reprimí dentro mi pecho el grito de impotencia,
no quise evitarlo de mis ojos brotó una perla
y delirante sollozo me sumió en inconciencia.
No la vi más pero no olvido aquella mirada,
en la que se percibía sublimes cielos y gloria,
esa angelical ternura y la caricia tan ansiada
que sin ser mi realidad.. Me dejó su memoria.
No volvió más, pero la pienso, la vivo, la amo
y en tanto la viva .... Estará siempre conmigo,
entre recuerdo y nostalgia la esperanza abrigo,
que un día no lejano... Pueda tomar su mano.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Marzo 26 del 2011.


