EL SON.
Publicado: Jue Feb 24, 2011 15:37
EL SON.
Cimbra en los silencios del alma el Son,
arpegios de marimba que alzan su voz,
el Tun y la Chirimía llegan al corazón,
cómo sonora oración ofrendada a Dios.
Magistrales acordes en apetecida sincronía,
traen a la mente nuestros coloridos trajes,
autóctonas mujeres nuestros vivos paisajes,
blanden gráciles talles en hechizante armonía.
Sublimes notas que fincan nuestra identidad,
remontan límpidos cielos con orgullo Chapín,
voces simbólicas cómo el Libertario Quetzal,
que ostenta en la historia su señorío sin fin.
Te pienso dentro de mi sueño despierto,
en esa inquietud que procura tu canto,
serás la mortaja a mi cuerpo ya muerto
y en la eternidad te seguiré amando tanto.
Quiero ser Son que tanto se recuerda y ama,
innata compañía a cada rincón de mi tierra,
abrazo etéreo que sólo se percibe con el alma
y desborda emociones a las que ella se aferra.
Quiero ser ese Son que trasciendo el olvido,
voz que penetra y arraiga la recordación.
Ansío ser esa melodía de cautivante sonido
y rumor de tecla en que se goza el corazón.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Febrero 23 del 2011.
Cimbra en los silencios del alma el Son,
arpegios de marimba que alzan su voz,
el Tun y la Chirimía llegan al corazón,
cómo sonora oración ofrendada a Dios.
Magistrales acordes en apetecida sincronía,
traen a la mente nuestros coloridos trajes,
autóctonas mujeres nuestros vivos paisajes,
blanden gráciles talles en hechizante armonía.
Sublimes notas que fincan nuestra identidad,
remontan límpidos cielos con orgullo Chapín,
voces simbólicas cómo el Libertario Quetzal,
que ostenta en la historia su señorío sin fin.
Te pienso dentro de mi sueño despierto,
en esa inquietud que procura tu canto,
serás la mortaja a mi cuerpo ya muerto
y en la eternidad te seguiré amando tanto.
Quiero ser Son que tanto se recuerda y ama,
innata compañía a cada rincón de mi tierra,
abrazo etéreo que sólo se percibe con el alma
y desborda emociones a las que ella se aferra.
Quiero ser ese Son que trasciendo el olvido,
voz que penetra y arraiga la recordación.
Ansío ser esa melodía de cautivante sonido
y rumor de tecla en que se goza el corazón.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Febrero 23 del 2011.


