EN EL MUELLE DEL RECUERDO.
Publicado: Mar Dic 07, 2010 14:09
EL MUELLE DEL RECUERDO.
Pisan mis pasos inciertos aquel viejo muelle,
sutil recordación de apetecidos atardeceres,
tu rostro dibujado entre algodonadas nubes,
parece decirme: llevo en el alma tus quereres.
Pregunto al apacible mar por donde marchaste,
si acaso remontaste vuelo cuál señorial gaviota,
lo cierto es que mis Lares en abandono dejaste
y quizá no pueda alcanzarte con mis alas rotas.
Sumido en el éxtasis que prodiga salino viento,
se extravía mi retina en el horizonte infinito,
la caricia de tus manos en sus brisas la siento
y en el murmullo de aguas tu palpitar contrito.
Deambulo la intimidad de nuestra playa,
más no percibo vestigios de tu candor,
pido al celaje que encienda y no se vaya,
que pincele con su rojo esta pena de amor.
Asistí cómo siempre a nuestro encuentro,
más no hallé tu barca en el embarcadero,
zarpó dejando sus marras en este puerto,
sin rumbo definido, incierto su derrotero
En esta soledad te llamo, te grito, te clamo,
el eco del silencio me confirma tu ausencia,
sobre la arena estas lágrimas que derramo,
diluyen sin huellas cómo tu fugaz presencia.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Diciembre 6 del 2010.
Pisan mis pasos inciertos aquel viejo muelle,
sutil recordación de apetecidos atardeceres,
tu rostro dibujado entre algodonadas nubes,
parece decirme: llevo en el alma tus quereres.
Pregunto al apacible mar por donde marchaste,
si acaso remontaste vuelo cuál señorial gaviota,
lo cierto es que mis Lares en abandono dejaste
y quizá no pueda alcanzarte con mis alas rotas.
Sumido en el éxtasis que prodiga salino viento,
se extravía mi retina en el horizonte infinito,
la caricia de tus manos en sus brisas la siento
y en el murmullo de aguas tu palpitar contrito.
Deambulo la intimidad de nuestra playa,
más no percibo vestigios de tu candor,
pido al celaje que encienda y no se vaya,
que pincele con su rojo esta pena de amor.
Asistí cómo siempre a nuestro encuentro,
más no hallé tu barca en el embarcadero,
zarpó dejando sus marras en este puerto,
sin rumbo definido, incierto su derrotero
En esta soledad te llamo, te grito, te clamo,
el eco del silencio me confirma tu ausencia,
sobre la arena estas lágrimas que derramo,
diluyen sin huellas cómo tu fugaz presencia.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Diciembre 6 del 2010.
