Parábola
Publicado: Jue Oct 21, 2010 20:11
Este era un pueblo acostumbrado a la tormenta,
nunca el trigo sufrió sed, nunca el ganado padeció hambre,
pero un día el sol ardió en la tierra seca,
el trigo se volvió leña y los animales carroña,
llegó entonces un científico y les dijo:
“hay un río a pocas millas, construyamos
un canal y acerquemos el río al pueblo”
y así los del pueblo cavaron un canal
y el agua llegó al pueblo,
el trigo maduró y el ganado comió,
pero al poco tiempo el rio creció
y el canal se desbordó y el trigo se pudrió
y los animales se ahogaron,
entonces llegó otro científico y les dijo:
“para que el rio no inunde el pueblo
hay que construir una represa”
y así el pueblo colocó piedra sobre piedra
y el rio se detuvo salvo por el pequeño canal
por donde el agua llegó al trigo y al ganado,
pero un día creció el caudal y venció la represa,
se ahogaron nuevamente el trigo y los animales,
los del pueblo desesperados vieron llegar a otro hombre,
este era simple, de hablar común, sin título ni diploma
y al ver a los pueblerinos desesperados les pregunto:
“díganme hermanos que los tiene con tal angustia”
entonces un hombre del pueblo le contó de sus vicisitudes
y terminó diciendo “mas no creo que tú puedas ayudarnos
pues dos hombres de ciencia lo intentaron y fracasaron”
el forastero miró a los hombres, las mujeres, los niños,
luego volvió su mirada al pueblo empapado y les dijo:
“¿no han pensado en acercar el pueblo al río?”.
nunca el trigo sufrió sed, nunca el ganado padeció hambre,
pero un día el sol ardió en la tierra seca,
el trigo se volvió leña y los animales carroña,
llegó entonces un científico y les dijo:
“hay un río a pocas millas, construyamos
un canal y acerquemos el río al pueblo”
y así los del pueblo cavaron un canal
y el agua llegó al pueblo,
el trigo maduró y el ganado comió,
pero al poco tiempo el rio creció
y el canal se desbordó y el trigo se pudrió
y los animales se ahogaron,
entonces llegó otro científico y les dijo:
“para que el rio no inunde el pueblo
hay que construir una represa”
y así el pueblo colocó piedra sobre piedra
y el rio se detuvo salvo por el pequeño canal
por donde el agua llegó al trigo y al ganado,
pero un día creció el caudal y venció la represa,
se ahogaron nuevamente el trigo y los animales,
los del pueblo desesperados vieron llegar a otro hombre,
este era simple, de hablar común, sin título ni diploma
y al ver a los pueblerinos desesperados les pregunto:
“díganme hermanos que los tiene con tal angustia”
entonces un hombre del pueblo le contó de sus vicisitudes
y terminó diciendo “mas no creo que tú puedas ayudarnos
pues dos hombres de ciencia lo intentaron y fracasaron”
el forastero miró a los hombres, las mujeres, los niños,
luego volvió su mirada al pueblo empapado y les dijo:
“¿no han pensado en acercar el pueblo al río?”.
