MAYO OTOÑAL
Publicado: Dom Sep 26, 2010 07:03
Y otra vez ese club, tan Español.
Con insistente mirada en ese dia,
hermosa flor me dije, y en mi pecho,
un incipiene fuego se encendía,
y dentro mio, muy dentro mio,
mi corazón, de nuevo sonreía.
No bailes con ella me susurraba,
es muy pequeña me decía,
y con sus grandes ojos...
Aún mas pequeña parecía.
¿Era su mirada, quizás su dulce sonrisa?
Mas me atraía su dulce fuego y suave brisa.
Era otoño, tan frio y gris otoño,
uno mas en mi vida de cielo tan gris,
mi corazón tan destrozado
y mi alma aún tan triste,
su mirada tan sonriente
se apoderó de mi, casi...
Eternamente.
A ella me acerqué tan lentamente,
algo cohibido, y ese fuego en mi mente,
ví, su mirada de niña limpia y pura,
mirada, de adolescente.
Con la mirada a bailar la invité.
¡Preguntar que edad tenía!
No podía, no me atrevía,
mas, debía hacerlo,
parecía tan pequeña,
de dulce mirada, tan risueña,
¿Si lo hacía? Debía hacerlo discretamente,
no pude, y bruscamente pregunté.
¿Qué edad tienes?
Diez y ocho respondió,
ingenuidad había en tan dulce respuesta,
respuesta de niña, de adolescente.
Ella diez y ocho y yo ventiseis me dije,
no es tanta la diferencia,
y comenzamos a vernos,
vernos, con frecuencia.
Libres y sin miedo volávamos en nuestra moto,
como dos aves, volávamos libremente,
buscando nuestros destinos solamente.
Al poco tiempo éramos dos almas simplemente,
y solo queríamos amarnos, amarnos eternamente.
Así fuimos, un sueño, un sueño que explotaba,
los dos en ese sueño éramos uno,
y ese fuego abrasador que nos quemaba,
nos hizo hacerlo todo tan rápido y de prisa,
desde el primer momento yo la amaba
creí desfallecer sin su sonrisa
y no poder vivir si ya no estaba.
Así fue nuestro amor, un torbellino,
y como un huracán nos arrastraba,
solo existíamos dos, eso fue inmenso,
y nuestros corazones que estallaban...
Así fue nuestro amor, de fuego intenso,
en casi tres años de ternura,
nos invadió a los dos, esa locura.
Ahora, te hablo a tí, a tu mirada tierna y dulce,
así, ni mas ni mas me seduciste,
mi dulce Uruguayita de ojos tristes,
ese mismo día con tu edad tú, me mentiste,
mentiste con tu edad y sin saberlo,
en tí creí en ese instante,
creí en tus ojos y tu semblante,
y verdad me pareció lo que dijiste,
mi dulce Uruguayita de ojos tristes...
Apenas quince años habías cumplido,
y ese día, ese mismo día,
tú, con tu edad, tú me mentiste.
Luego, ya nada mas importaba,
si los dos fuimos, tan solo el mismo sueño,
y fue en ese día, primer día,
el mismo pensamiento los dos tuvimos,
solo amarnos los dos quisimos,
y por mas de dos años logramos ser...
Dos, en uno mismo.
Jose Gennaro 1967/1969
der. res.
Con insistente mirada en ese dia,
hermosa flor me dije, y en mi pecho,
un incipiene fuego se encendía,
y dentro mio, muy dentro mio,
mi corazón, de nuevo sonreía.
No bailes con ella me susurraba,
es muy pequeña me decía,
y con sus grandes ojos...
Aún mas pequeña parecía.
¿Era su mirada, quizás su dulce sonrisa?
Mas me atraía su dulce fuego y suave brisa.
Era otoño, tan frio y gris otoño,
uno mas en mi vida de cielo tan gris,
mi corazón tan destrozado
y mi alma aún tan triste,
su mirada tan sonriente
se apoderó de mi, casi...
Eternamente.
A ella me acerqué tan lentamente,
algo cohibido, y ese fuego en mi mente,
ví, su mirada de niña limpia y pura,
mirada, de adolescente.
Con la mirada a bailar la invité.
¡Preguntar que edad tenía!
No podía, no me atrevía,
mas, debía hacerlo,
parecía tan pequeña,
de dulce mirada, tan risueña,
¿Si lo hacía? Debía hacerlo discretamente,
no pude, y bruscamente pregunté.
¿Qué edad tienes?
Diez y ocho respondió,
ingenuidad había en tan dulce respuesta,
respuesta de niña, de adolescente.
Ella diez y ocho y yo ventiseis me dije,
no es tanta la diferencia,
y comenzamos a vernos,
vernos, con frecuencia.
Libres y sin miedo volávamos en nuestra moto,
como dos aves, volávamos libremente,
buscando nuestros destinos solamente.
Al poco tiempo éramos dos almas simplemente,
y solo queríamos amarnos, amarnos eternamente.
Así fuimos, un sueño, un sueño que explotaba,
los dos en ese sueño éramos uno,
y ese fuego abrasador que nos quemaba,
nos hizo hacerlo todo tan rápido y de prisa,
desde el primer momento yo la amaba
creí desfallecer sin su sonrisa
y no poder vivir si ya no estaba.
Así fue nuestro amor, un torbellino,
y como un huracán nos arrastraba,
solo existíamos dos, eso fue inmenso,
y nuestros corazones que estallaban...
Así fue nuestro amor, de fuego intenso,
en casi tres años de ternura,
nos invadió a los dos, esa locura.
Ahora, te hablo a tí, a tu mirada tierna y dulce,
así, ni mas ni mas me seduciste,
mi dulce Uruguayita de ojos tristes,
ese mismo día con tu edad tú, me mentiste,
mentiste con tu edad y sin saberlo,
en tí creí en ese instante,
creí en tus ojos y tu semblante,
y verdad me pareció lo que dijiste,
mi dulce Uruguayita de ojos tristes...
Apenas quince años habías cumplido,
y ese día, ese mismo día,
tú, con tu edad, tú me mentiste.
Luego, ya nada mas importaba,
si los dos fuimos, tan solo el mismo sueño,
y fue en ese día, primer día,
el mismo pensamiento los dos tuvimos,
solo amarnos los dos quisimos,
y por mas de dos años logramos ser...
Dos, en uno mismo.
Jose Gennaro 1967/1969
der. res.

