FUE MIA.
Publicado: Vie Sep 24, 2010 11:02
FUE MIA.
Una noche así me ofrendó su belleza plena,
su cuerpo y mi cuerpo vivieron Paraíso,
la sentí entregarse tan amante y serena,
su deseo hizo al mío del amor sumiso.
Sentí su palpitar acompasado con el mío,
humedecer su piel fertilizando la pasión,
su candor haciendo del invierno estío
y mi deseo por ella, fustigando el corazón.
Viví en ese lecho sus encantos puros,
dilectos apetitos sus aromas de mujer,
mis labios a su piel amantes y seguros,
degustando sus tersuras a sumo placer.
Fue mía y yo también me le he entregado,
sumisa a sus encantos ha sido mi voluntad,
en esos momentos de placer sublimizado…
No se si la soñaba o la tenía de verdad.
Al despuntar el alba en mi estancia vacía,
quedó la sensación de un cuerpo a mi lado,
el calor de la almohada que el frío desafía,
me confirma que conmigo ha pernoctado.
Fue mía, su cabello en mi sábana lo delata,
tras mi puerta los sigilosos pasos de su partida,
su presencia fue efímera, tan breve pero grata,
dejándome las texturas de su piel estremecida.
Y en la brevedad del instante fue mía,
creció fértil este amor pero sin raíces,
su belleza suprema cómo flor de un día,
me acarició hiriendo sin dejar cicatrices.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Septiembre 23 del 2010.
Una noche así me ofrendó su belleza plena,
su cuerpo y mi cuerpo vivieron Paraíso,
la sentí entregarse tan amante y serena,
su deseo hizo al mío del amor sumiso.
Sentí su palpitar acompasado con el mío,
humedecer su piel fertilizando la pasión,
su candor haciendo del invierno estío
y mi deseo por ella, fustigando el corazón.
Viví en ese lecho sus encantos puros,
dilectos apetitos sus aromas de mujer,
mis labios a su piel amantes y seguros,
degustando sus tersuras a sumo placer.
Fue mía y yo también me le he entregado,
sumisa a sus encantos ha sido mi voluntad,
en esos momentos de placer sublimizado…
No se si la soñaba o la tenía de verdad.
Al despuntar el alba en mi estancia vacía,
quedó la sensación de un cuerpo a mi lado,
el calor de la almohada que el frío desafía,
me confirma que conmigo ha pernoctado.
Fue mía, su cabello en mi sábana lo delata,
tras mi puerta los sigilosos pasos de su partida,
su presencia fue efímera, tan breve pero grata,
dejándome las texturas de su piel estremecida.
Y en la brevedad del instante fue mía,
creció fértil este amor pero sin raíces,
su belleza suprema cómo flor de un día,
me acarició hiriendo sin dejar cicatrices.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Septiembre 23 del 2010.