SIN CONDICION.
Publicado: Lun Jul 26, 2010 10:44
SIN CONDICION.
Amémonos vida mía sin importarnos la gente,
hagámonos sordos a su humana condenación,
mientras la ilusión en nosotros esté presente,
sin prejuicios sigamos los dictados del corazón.
En los designios del amor no existen condiciones.
en ellos no hay convenio contrato o documento,
es ilusión que gobierna el andar de los corazones
y así cómo llega puede esfumarse en un momento.
El mundo con sus prejuicios sociales condena,
defendiendo su moral y sus leyes materiales,
no entiende que el sentimiento no tiene cadena,
que lo sujete a normas o conductas tan triviales.
Tienes todo lo material que te liga a esa vida
y quizá recibas todo el amor que te profesa,
pero teniendo tanto te sientes ausente y vacía,
pues nuestra ilusión está inmersa en tu cabeza.
Parece ingrato ante inflexibles ojos humanos,
que tanto recibas y no puedas corresponderle,
pero no saben ellos que sus labios son profanos,
y que son los míos los que quisieras tener.
No es condición el amor ni se ama condicionado,
es regio albedrío que sobre la razón impera,
no obliga pero seduce cuándo se tiene arraigado
y lo deseemos o no el alma fustiga y desespera.
Por eso amémonos aunque el mundo no quiera,
así cómo no quisiéramos codiciar lo prohibido,
el amor nos maneja en su tiempo a su manera
y el corazón en su ley no es dueño de su latido.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Julio 25 del 2010.
Amémonos vida mía sin importarnos la gente,
hagámonos sordos a su humana condenación,
mientras la ilusión en nosotros esté presente,
sin prejuicios sigamos los dictados del corazón.
En los designios del amor no existen condiciones.
en ellos no hay convenio contrato o documento,
es ilusión que gobierna el andar de los corazones
y así cómo llega puede esfumarse en un momento.
El mundo con sus prejuicios sociales condena,
defendiendo su moral y sus leyes materiales,
no entiende que el sentimiento no tiene cadena,
que lo sujete a normas o conductas tan triviales.
Tienes todo lo material que te liga a esa vida
y quizá recibas todo el amor que te profesa,
pero teniendo tanto te sientes ausente y vacía,
pues nuestra ilusión está inmersa en tu cabeza.
Parece ingrato ante inflexibles ojos humanos,
que tanto recibas y no puedas corresponderle,
pero no saben ellos que sus labios son profanos,
y que son los míos los que quisieras tener.
No es condición el amor ni se ama condicionado,
es regio albedrío que sobre la razón impera,
no obliga pero seduce cuándo se tiene arraigado
y lo deseemos o no el alma fustiga y desespera.
Por eso amémonos aunque el mundo no quiera,
así cómo no quisiéramos codiciar lo prohibido,
el amor nos maneja en su tiempo a su manera
y el corazón en su ley no es dueño de su latido.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Julio 25 del 2010.