La niña está creciendo
Publicado: Mar Abr 20, 2010 07:21
La niña está creciendo entre la niebla
al lado de la flor y de la estrella;
el llanto de la nube melancólica
le baña la inmanencia de sus sueños,
suspiros que en el caos resplandecen.
Cascadas de ilusiones la salpican
en mágico silencio. Reverentes
los duendes afanosos la rodean,
fantasmas atrapados en las sombras,
espectros singulares acarician
su tez. Su corazón es una fuente
que brota cantarina en su mirada.
La niña está creciendo. En su carrera
parece agigantarse el horizonte
y crecen a la par encrucijadas
voraces que la pasman. ¡Ay, el fuego,
el fuego crepitando en sus sentidos
semeja los botones reventando
novicios sentimientos perfumados!
¡Qué extrañas sensaciones novedosas!
¡Qué sangre inoportuna y sin heridas!
Y el viento, el mar y el viento la estremecen
y enturbian de su mínima experiencia
la prístina inocencia. En los jardines
las flores se revisten de sus galas
y entonan las canoras sus cantares
al tiempo que la luz se robustece.
Detrás de los cristales de la alcoba
la madre ve a su hija y sollozando
interroga al vacío:
¿por qué mi niña crece...?
Heriberto Bravo Bravo SS.CC
al lado de la flor y de la estrella;
el llanto de la nube melancólica
le baña la inmanencia de sus sueños,
suspiros que en el caos resplandecen.
Cascadas de ilusiones la salpican
en mágico silencio. Reverentes
los duendes afanosos la rodean,
fantasmas atrapados en las sombras,
espectros singulares acarician
su tez. Su corazón es una fuente
que brota cantarina en su mirada.
La niña está creciendo. En su carrera
parece agigantarse el horizonte
y crecen a la par encrucijadas
voraces que la pasman. ¡Ay, el fuego,
el fuego crepitando en sus sentidos
semeja los botones reventando
novicios sentimientos perfumados!
¡Qué extrañas sensaciones novedosas!
¡Qué sangre inoportuna y sin heridas!
Y el viento, el mar y el viento la estremecen
y enturbian de su mínima experiencia
la prístina inocencia. En los jardines
las flores se revisten de sus galas
y entonan las canoras sus cantares
al tiempo que la luz se robustece.
Detrás de los cristales de la alcoba
la madre ve a su hija y sollozando
interroga al vacío:
¿por qué mi niña crece...?
Heriberto Bravo Bravo SS.CC

