MUJER QUETZALTECA (QUETZALTENANGO, GUATEMALA)
Publicado: Vie Abr 16, 2010 01:54
MUJER QUETZALTECA.
Fijo en mi mente ese rostro de franca sonrisa,
ojos castaños, labios carnosos, boca de miel,
escultural cuerpo bajo regia tersura de piel;
Angelical efigie que en mis adentros eterniza.
Madrugador destello de albores Quezaltecos,
opacados al fulgor de tu majestuosa silueta,
altos imponentes que susurran atenuados ecos,
y es tu voz de marimba que mi alma despierta.
Mujer de afable sonrisa y mirada seductora,
codiciada perla de nuestras dilectas canteras,
dotada de ese natural encanto que enamora,
cómo la irisada floresta de agrestes praderas.
Es irresistible el color carmesí de tus mejillas,
pigmentadas con el púrpura tenue del Ocaso,
silente beso que el sol te ofrenda a hurtadillas,
cómo mis emociones por ti en idílico Parnaso.
Eres obra magistral de excelsa hechura,
baluarte sublime de nuestra belleza latina,
hontanar de nobleza y sobrada ternura;
¡Añorada semilla que sólo en Xela germina!
Corre en tu venas clorofila de abetos y pinos,
tu aliento es cómo bruma de gélido amanecer,
pero el calor que prodigan tus encantos divinos,
hacen a propios y extraños a tu presencia volver.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, 15 de abril del 2010.
Fijo en mi mente ese rostro de franca sonrisa,
ojos castaños, labios carnosos, boca de miel,
escultural cuerpo bajo regia tersura de piel;
Angelical efigie que en mis adentros eterniza.
Madrugador destello de albores Quezaltecos,
opacados al fulgor de tu majestuosa silueta,
altos imponentes que susurran atenuados ecos,
y es tu voz de marimba que mi alma despierta.
Mujer de afable sonrisa y mirada seductora,
codiciada perla de nuestras dilectas canteras,
dotada de ese natural encanto que enamora,
cómo la irisada floresta de agrestes praderas.
Es irresistible el color carmesí de tus mejillas,
pigmentadas con el púrpura tenue del Ocaso,
silente beso que el sol te ofrenda a hurtadillas,
cómo mis emociones por ti en idílico Parnaso.
Eres obra magistral de excelsa hechura,
baluarte sublime de nuestra belleza latina,
hontanar de nobleza y sobrada ternura;
¡Añorada semilla que sólo en Xela germina!
Corre en tu venas clorofila de abetos y pinos,
tu aliento es cómo bruma de gélido amanecer,
pero el calor que prodigan tus encantos divinos,
hacen a propios y extraños a tu presencia volver.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, 15 de abril del 2010.
