MUJER GUATEMALTECA.
Publicado: Jue Abr 15, 2010 01:51
MUJER GUATEMALTECA.
Bella hembra parida por la Patria Grande,
excelsa creación que nuestro suelo engalana,
escultura de maíz y mejillas de roja manzana,
dan fulgor al celaje que en nuestro cielo arde.
Eres dilecta presencia en esta tierra de ensueño,
ausencia que haría mustio el paisaje del horizonte,
no habrían noches serenas sin tu rostro risueño
y en el agreste entorno no cantaría el sinsonte.
Mujer de subyugantes encantos y prolija ternura,
fertilizas la ilusión con el sutil fulgor de tus ojos,
es tu efigie codiciada obra de magistral apostura,
íntimo patrimonio del sentimiento ante ti de hinojos.
Palpita en tu sangre ese azul de mares y cielos,
y tu sonrisa el regio encanto de áureos marfiles,
cobriza piel que contrasta con esos morenos suelos,
luciendo con orgullo nuestros autóctonos güipiles.
Deambulas en libertad nuestros campos y praderas,
bañando tu cuerpo aguas de pulcros manantiales,
eres cómo el quetzal que vuela nuestra cordilleras,
venerado y amado en el seno de tierras celestiales.
Angelical cuerpo producto de oriunda artesanía,
moldeada con ternura en sublime procreación.
Eres delicada ofrenda sobre altar de casta abadía
y que codicia en demasía mi palpitante corazón.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, abril 14 del 2010.
Bella hembra parida por la Patria Grande,
excelsa creación que nuestro suelo engalana,
escultura de maíz y mejillas de roja manzana,
dan fulgor al celaje que en nuestro cielo arde.
Eres dilecta presencia en esta tierra de ensueño,
ausencia que haría mustio el paisaje del horizonte,
no habrían noches serenas sin tu rostro risueño
y en el agreste entorno no cantaría el sinsonte.
Mujer de subyugantes encantos y prolija ternura,
fertilizas la ilusión con el sutil fulgor de tus ojos,
es tu efigie codiciada obra de magistral apostura,
íntimo patrimonio del sentimiento ante ti de hinojos.
Palpita en tu sangre ese azul de mares y cielos,
y tu sonrisa el regio encanto de áureos marfiles,
cobriza piel que contrasta con esos morenos suelos,
luciendo con orgullo nuestros autóctonos güipiles.
Deambulas en libertad nuestros campos y praderas,
bañando tu cuerpo aguas de pulcros manantiales,
eres cómo el quetzal que vuela nuestra cordilleras,
venerado y amado en el seno de tierras celestiales.
Angelical cuerpo producto de oriunda artesanía,
moldeada con ternura en sublime procreación.
Eres delicada ofrenda sobre altar de casta abadía
y que codicia en demasía mi palpitante corazón.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, abril 14 del 2010.

