SILENCIO.
Publicado: Mar Mar 30, 2010 03:58
SILENCIO.
Entre pasivo silencio y el murmullo del mar,
deambula en sus aguas el rumor de tu voz,
azul ilusión que besa mi cuerpo al salpicar ,
y que me ofrenda el salitre amado de tu sudor.
Es grande el silencio en el Ocaso prendido,
sobre playa y arena en perpetuo idilio;
Evocación doliente de este amor ya perdido.
añoranza que sublimiza este grato martirio.
Silencios del alma son comunión de tristezas,
secretos no confesos que se niegan abdicar,
vivientes melancolías en soledad inmersas,
arraigadas tan profundo no se pueden olvidar.
Mustio es el paisaje entre cielos con bruma,
sentimental melodía es su doliente endecha,
cruel desprecio de ola que abandona su espuma,
que varada sobre la arena su retorno acecha.
Así el alma mía trasciende sus penumbras,
implorando al pesado silencio libere tu voz,
postrado bajo este cielo que ya no alumbras,
veo muy distante de tu ojos su negado fulgor.
Y aquí en mis silencios cavilando dolores,
desfilan delirios de antañones momentos,
supremas vivencias de ofrendados amores,
eternos viajeros en nuestros pensamientos.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Marzo 29 del 2010.
Entre pasivo silencio y el murmullo del mar,
deambula en sus aguas el rumor de tu voz,
azul ilusión que besa mi cuerpo al salpicar ,
y que me ofrenda el salitre amado de tu sudor.
Es grande el silencio en el Ocaso prendido,
sobre playa y arena en perpetuo idilio;
Evocación doliente de este amor ya perdido.
añoranza que sublimiza este grato martirio.
Silencios del alma son comunión de tristezas,
secretos no confesos que se niegan abdicar,
vivientes melancolías en soledad inmersas,
arraigadas tan profundo no se pueden olvidar.
Mustio es el paisaje entre cielos con bruma,
sentimental melodía es su doliente endecha,
cruel desprecio de ola que abandona su espuma,
que varada sobre la arena su retorno acecha.
Así el alma mía trasciende sus penumbras,
implorando al pesado silencio libere tu voz,
postrado bajo este cielo que ya no alumbras,
veo muy distante de tu ojos su negado fulgor.
Y aquí en mis silencios cavilando dolores,
desfilan delirios de antañones momentos,
supremas vivencias de ofrendados amores,
eternos viajeros en nuestros pensamientos.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Marzo 29 del 2010.

