Si nuestra vida no fuera... (para Mujer de Espuma)
Publicado: Jue Feb 04, 2010 05:53
Para Gaby
Si nuestra vida no fuera
el dichoso tormento
de una diaria pregunta
que nuestra poesía enfrenta.
Si no fuera sala de espera,
a veces tan inhabitable,
una isla sin caricia de agua
donde uno aguarda lo inevitable,
donde a fuerza de poemas
continuamos quebrando la esfera
de aquello que se dice inalterable.
Si nuestra vida no fuera
un cólico de la muerte,
bocanada alucinante,
la eterna promesa
de los amantes delirantes
donde el corazón nos llama
con bermeja llama
hacia una alborada indescifrable.
Si nuestra vida no fuera
el sueño doloroso
respirando preso en nosotros
del cual a ratos despertamos
mudos y desdoblados.
Siempre sin dormir
cerramos los ojos
sin apagar la mirada
para luego, de la Nada,
regresar sonámbulos
flotando en versos,
portando en el pecho
aquel compañero secreto
que entre sombras se recuesta
en el profundo lecho
de nosotros mismos.
Ante las miserias de la humanidad
el alma se nos arrodilla
de espanto plagada.
En los silentes templos
de la luna enamorada
flagelamos la conciencia.
En las estrellas encendimos velas
por la mirada herida del amor.
Si nuestras vidas no fueran
como los caminos del universo,
sendas infinitas y mortales,
donde territorio, dinero y poder
¿De qué sirven? ¡No son nada!
Ante la humilde riqueza de un poema…
Tesoro verso imperecedero labio
peregrinos que se encuentran
miran y recrean al cantar
al besarse en el aire o en lo profundo
de una blanca hoja de papel.
Si nuestra vida no fuera
un diario resurgir en musas
de entre las ruinas del cuerpo
por los escombros del alma
para bañarnos en tinta.
Surcando los silencios
desangramos la voz
en un callejón de símbolos.
Las llagas del alma ya no sangran
y aún fluyen y nos arden
como ríos de lava
por los ojos y la carne.
Si no lleváramos en la gavia
tatuado ese epitafio
desde antes de nacer
“Llegamos llorando
nos vamos mudos
de este mundo
en el que vivimos
siempre volando…
caminando…
no lo entendimos”
Si no fuera un desvelo
una lágrima sin sueño
sin inicio ni fin,
extraviada, abismada
en la noche más oscura
quizá aún no sabríamos:
estas alas son más grandes
que nuestros pies;
por eso, desde ayer,
¡Ya no dudamos en volar!
Si nuestra vida no fuera
un vals del viento
el cual bailamos,
recorriendo las rojas cornisas
del cielo en su atardecer,
frágiles, solos y añorantes
sin un abrazo que nos proteja
de caer al vacío vicio
de una vida cotidiana.
Si no fueran nuestros versos
algo más que rimas
¡palabras vivas!
que nos aferran y extirpan
de las cosas más puras y malditas.
Si no resucitáramos cada mañana
más vivos -hermosamente muertos-
más distantes de la realidad
con tal de estar más unidos a todo…
¡Olvidémonos de aquí!
¡Vamos cabalgando soles!
Si nuestra vida no fuera
siempre el mismo instante
en que cambiamos de mueca
mas no de mirada
Si no fuera la rueca
que urde dolores
con hilos de arterias
labios de ortigas e ilusiones,
una noria que se bebe
nuestra sangre a cangilones.
En nuestro pulso
el tiempo agonizante
borda y dicta sus memorias
Si no fuera un Bar de exiliados
donde el jugo de lunas menguantes
se sirve en las rocas
donde la Mujer de Espuma y el galeote
conversan acerca del día en que han de retornar
y así por fin volver a entrar….
si hemos de partir no será para morir
¡Nacimos para volver!
Si la vida no fuera un desplegado laberinto
de miles de minotauros sin ningún Teseo
cuyas fauces profieren el añorado deseo
de una vida siquiera algo eterna
de sueños irrompibles, amores duraderos,
llantos reciclables.
Si no fuera la fosa común
de nuestros sueños asesinados
en un conflicto que abarca nuestros años.
Entre cadáveres, versos y flores
aún marchan rebeldes nuestros corazones
hacia un Altar que rinde culto a la fantasía
y es nuestra pequeña vida un tributo a la poesía,
a ese milagro que a los segundos los vuelve eternos.
Si no fuera un misterio
deslumbrando nuestros ojos negros
a veces transparentes, grises abrumados
pero siempre atentos a las cosas sencillas
de la vida y de los sueños,
nunca indiferentes a la injusticia y hambre
que viene infectando la mística belleza
de nuestros pueblos.
Si nuestra vida no fuera una galera
navegando universos diversos
entre lunas que vienen y van
no serías mi querida Gabriela
ni yo tu amigo Iván.
Iván Ortega
Si nuestra vida no fuera
el dichoso tormento
de una diaria pregunta
que nuestra poesía enfrenta.
Si no fuera sala de espera,
a veces tan inhabitable,
una isla sin caricia de agua
donde uno aguarda lo inevitable,
donde a fuerza de poemas
continuamos quebrando la esfera
de aquello que se dice inalterable.
Si nuestra vida no fuera
un cólico de la muerte,
bocanada alucinante,
la eterna promesa
de los amantes delirantes
donde el corazón nos llama
con bermeja llama
hacia una alborada indescifrable.
Si nuestra vida no fuera
el sueño doloroso
respirando preso en nosotros
del cual a ratos despertamos
mudos y desdoblados.
Siempre sin dormir
cerramos los ojos
sin apagar la mirada
para luego, de la Nada,
regresar sonámbulos
flotando en versos,
portando en el pecho
aquel compañero secreto
que entre sombras se recuesta
en el profundo lecho
de nosotros mismos.
Ante las miserias de la humanidad
el alma se nos arrodilla
de espanto plagada.
En los silentes templos
de la luna enamorada
flagelamos la conciencia.
En las estrellas encendimos velas
por la mirada herida del amor.
Si nuestras vidas no fueran
como los caminos del universo,
sendas infinitas y mortales,
donde territorio, dinero y poder
¿De qué sirven? ¡No son nada!
Ante la humilde riqueza de un poema…
Tesoro verso imperecedero labio
peregrinos que se encuentran
miran y recrean al cantar
al besarse en el aire o en lo profundo
de una blanca hoja de papel.
Si nuestra vida no fuera
un diario resurgir en musas
de entre las ruinas del cuerpo
por los escombros del alma
para bañarnos en tinta.
Surcando los silencios
desangramos la voz
en un callejón de símbolos.
Las llagas del alma ya no sangran
y aún fluyen y nos arden
como ríos de lava
por los ojos y la carne.
Si no lleváramos en la gavia
tatuado ese epitafio
desde antes de nacer
“Llegamos llorando
nos vamos mudos
de este mundo
en el que vivimos
siempre volando…
caminando…
no lo entendimos”
Si no fuera un desvelo
una lágrima sin sueño
sin inicio ni fin,
extraviada, abismada
en la noche más oscura
quizá aún no sabríamos:
estas alas son más grandes
que nuestros pies;
por eso, desde ayer,
¡Ya no dudamos en volar!
Si nuestra vida no fuera
un vals del viento
el cual bailamos,
recorriendo las rojas cornisas
del cielo en su atardecer,
frágiles, solos y añorantes
sin un abrazo que nos proteja
de caer al vacío vicio
de una vida cotidiana.
Si no fueran nuestros versos
algo más que rimas
¡palabras vivas!
que nos aferran y extirpan
de las cosas más puras y malditas.
Si no resucitáramos cada mañana
más vivos -hermosamente muertos-
más distantes de la realidad
con tal de estar más unidos a todo…
¡Olvidémonos de aquí!
¡Vamos cabalgando soles!
Si nuestra vida no fuera
siempre el mismo instante
en que cambiamos de mueca
mas no de mirada
Si no fuera la rueca
que urde dolores
con hilos de arterias
labios de ortigas e ilusiones,
una noria que se bebe
nuestra sangre a cangilones.
En nuestro pulso
el tiempo agonizante
borda y dicta sus memorias
Si no fuera un Bar de exiliados
donde el jugo de lunas menguantes
se sirve en las rocas
donde la Mujer de Espuma y el galeote
conversan acerca del día en que han de retornar
y así por fin volver a entrar….
si hemos de partir no será para morir
¡Nacimos para volver!
Si la vida no fuera un desplegado laberinto
de miles de minotauros sin ningún Teseo
cuyas fauces profieren el añorado deseo
de una vida siquiera algo eterna
de sueños irrompibles, amores duraderos,
llantos reciclables.
Si no fuera la fosa común
de nuestros sueños asesinados
en un conflicto que abarca nuestros años.
Entre cadáveres, versos y flores
aún marchan rebeldes nuestros corazones
hacia un Altar que rinde culto a la fantasía
y es nuestra pequeña vida un tributo a la poesía,
a ese milagro que a los segundos los vuelve eternos.
Si no fuera un misterio
deslumbrando nuestros ojos negros
a veces transparentes, grises abrumados
pero siempre atentos a las cosas sencillas
de la vida y de los sueños,
nunca indiferentes a la injusticia y hambre
que viene infectando la mística belleza
de nuestros pueblos.
Si nuestra vida no fuera una galera
navegando universos diversos
entre lunas que vienen y van
no serías mi querida Gabriela
ni yo tu amigo Iván.
Iván Ortega

