Murmullo cruel
Publicado: Vie Ene 01, 2010 22:45
Se cierran las puertas y atrás solo queda el ayer,
tan solo, tan vacío que da pena.
El murmullo te hace erizar la piel,
te alejas porque ya no soy el mismo,
le oíste y le creíste tanto que no hay otro parecer.
He prometido tanto y deseado tanto,
que ya perdí la cuenta.
Las sabanas están tan frías que mi cuerpo se congela;
no es invierno, pero se le asemeja.
Mi frustración trae consigo un millar de quejas,
quejas que solo oye la pared,
y que es solo un eco entre ellas,
y que solo ellas dan la mejor respuesta.
Murmullo de tarde siesta,
de tarde noche,
murmullo que de nosotros se alimenta,
como así también de libros llenos de polvo y soledad expuesta,
murmullo que calla el viento debido a su vergüenza.
No podré jamás,
no soy yo aparentemente lo que necesitabas,
mira aquel pasado,
lejos como nuestros cuerpos intocables,
tan solos y separados.
Mas ahora me siento el culpable,
más que antes, más que siempre;
mi tinta medio seca por la soledad,
y una humildad que perdí debido a mi hipocresía...a mi vanidad.
Pero no leas esta parte,
creo no te incumbe,
aunque aquí está,
como cuando yo aparecí.
Después de cada cigarrillo y nada más por decir.
No fui jamás la idea de felicidad,
aquel murmullo me lo dijo,
entre el golpe de la puerta al cerrarse,
y entre tu ultimo suspiro que dejabas... ahí pude oírlo.
Lo único y ultimo que quedaba de ti en mi casa...
que ni el calor de tu cuerpo sobre mi cama,
ni las prendas de ropa que una a una te quitaba,
ni si quiera los gemidos que hacían de nuestros ratos a solas inigualables...
ya sinceramente... no queda nada.
Como hacer para salir del calvario?,
cuando encaja con tu perfil de mercenario,
cuando tu segundo nombre se transformó en nada,
y que tu apellido cambio por mediocridad...
Qué hice para no merecer una felicidad?;
alguna, solo alguna.
Hay tantas sueltas por ahí,
no podía tocarme a mi solo una de ellas?...
De esas que uno ve tiradas por las calles y no las levanta por miedo al que dirán.
Solo quise regalártela...
Solo quería ser yo...
Y que en el intento fueras tu,
y que no sea la lástima que hoy siento,
la que a cambio dejaras,
cual paquete de supuesta extraña procedencia,
en aquel remitente, ni figure tu nombre ni el mío.
Que atento aquel murmullo atrevido,
Te aleja de mi y sigue disfrutando de su libertad...
Según cuentan que es aquí en esta casa tan olvidada,
donde las parejas mueren de soledad;
que a aquel murmullo saben verle,
sonriendo desde el ventanal,
alzando su copa y brindando...
Se cree el dueño de esta maldita ciudad,
su tierra fértil llenas de descuidadas criaturas que desvergonzadas pasean por el lugar.
Se comenta que aún ronda por la casa,
contando historias de una pareja,
su favorita...
El solo sabe llamarles,
"los inevitables que siempre están".
Inevitables como mi silencio atónito,
el eco de la casa sin risas,
el olor a comida hecha en casa,
las siestas de mamá,
los ronquidos del perro debajo de las piernas,
y las tardes de palomitas de maíz y películas de nunca acabar.
el correr de los niños en el patio,
y la cruel sinceridad,
sinceridad que al fin era nuestra,
Eso que solíamos llamarle... Felicidad?.
tan solo, tan vacío que da pena.
El murmullo te hace erizar la piel,
te alejas porque ya no soy el mismo,
le oíste y le creíste tanto que no hay otro parecer.
He prometido tanto y deseado tanto,
que ya perdí la cuenta.
Las sabanas están tan frías que mi cuerpo se congela;
no es invierno, pero se le asemeja.
Mi frustración trae consigo un millar de quejas,
quejas que solo oye la pared,
y que es solo un eco entre ellas,
y que solo ellas dan la mejor respuesta.
Murmullo de tarde siesta,
de tarde noche,
murmullo que de nosotros se alimenta,
como así también de libros llenos de polvo y soledad expuesta,
murmullo que calla el viento debido a su vergüenza.
No podré jamás,
no soy yo aparentemente lo que necesitabas,
mira aquel pasado,
lejos como nuestros cuerpos intocables,
tan solos y separados.
Mas ahora me siento el culpable,
más que antes, más que siempre;
mi tinta medio seca por la soledad,
y una humildad que perdí debido a mi hipocresía...a mi vanidad.
Pero no leas esta parte,
creo no te incumbe,
aunque aquí está,
como cuando yo aparecí.
Después de cada cigarrillo y nada más por decir.
No fui jamás la idea de felicidad,
aquel murmullo me lo dijo,
entre el golpe de la puerta al cerrarse,
y entre tu ultimo suspiro que dejabas... ahí pude oírlo.
Lo único y ultimo que quedaba de ti en mi casa...
que ni el calor de tu cuerpo sobre mi cama,
ni las prendas de ropa que una a una te quitaba,
ni si quiera los gemidos que hacían de nuestros ratos a solas inigualables...
ya sinceramente... no queda nada.
Como hacer para salir del calvario?,
cuando encaja con tu perfil de mercenario,
cuando tu segundo nombre se transformó en nada,
y que tu apellido cambio por mediocridad...
Qué hice para no merecer una felicidad?;
alguna, solo alguna.
Hay tantas sueltas por ahí,
no podía tocarme a mi solo una de ellas?...
De esas que uno ve tiradas por las calles y no las levanta por miedo al que dirán.
Solo quise regalártela...
Solo quería ser yo...
Y que en el intento fueras tu,
y que no sea la lástima que hoy siento,
la que a cambio dejaras,
cual paquete de supuesta extraña procedencia,
en aquel remitente, ni figure tu nombre ni el mío.
Que atento aquel murmullo atrevido,
Te aleja de mi y sigue disfrutando de su libertad...
Según cuentan que es aquí en esta casa tan olvidada,
donde las parejas mueren de soledad;
que a aquel murmullo saben verle,
sonriendo desde el ventanal,
alzando su copa y brindando...
Se cree el dueño de esta maldita ciudad,
su tierra fértil llenas de descuidadas criaturas que desvergonzadas pasean por el lugar.
Se comenta que aún ronda por la casa,
contando historias de una pareja,
su favorita...
El solo sabe llamarles,
"los inevitables que siempre están".
Inevitables como mi silencio atónito,
el eco de la casa sin risas,
el olor a comida hecha en casa,
las siestas de mamá,
los ronquidos del perro debajo de las piernas,
y las tardes de palomitas de maíz y películas de nunca acabar.
el correr de los niños en el patio,
y la cruel sinceridad,
sinceridad que al fin era nuestra,
Eso que solíamos llamarle... Felicidad?.

