Sagrada Danza II: EL Dervishe
Publicado: Mié Nov 25, 2009 16:10
Girando, bailando en el humo de la niebla, al amanecer.
Cuando la conciencia no sabe de su existencia.
Girando, bajo la sombra del manzano.
Bailando, girando mientras se escoge la cala más blanca.
Girando al son de alegres infantiles cantos.
Bailando, girando, danzando: felices tiempos llegarán,
de canciones alegres, amistad, de amor.
Tiempo de frutos maduros y dulces, bajo el sol.
Tiempo de bailar, cantar, girar, amar, mi gentil lector.
Temporada de verano: tiempo de cerezas y más…
Girando en la sagrada danza del dervishe, en la lejana Estambul,
quien busca a su Dios: girando, girando, girando.
Entre libros indescifrables estuve en el mercado; haciendo tiempo,
paladeando lo amargo del amargo cafè.
En un viejo palacio poblado de fantasmas, estuve,
mientras me contaban acerca del Sultán que dormía
en un dormitorio distinto cada noche; embargado por el miedo:
a la muerte.
Allá estuve, a la sombra de la Mezquita Azul.
Nuestras frentes tocan ahora el tiempo del dolor: despacio, lento,
dejando de girar.
El camino que seguimos no tiene sentido, me dices;
girando, bailando, en la niebla de sueños destrozados,
hace mucho tiempo.
El tiempo de doradas hojas, de rojos árboles, de recuerdos nimios,
ya se ha ido.
El tiempo de castañas asadas, de nieve; ya está aquí, querido amigo.
El tiempo, finalmente nos alcanzó.
Girando, danzando, girando; girando en la eterna sagrada danza de una alegre vida,
de un triste final.
Girando, danzando, girando, girando; en la eterna sagrada danza de la vida,
de la muerte, del renacer.
Girando, girando, girando, el dervishe se encuentra con su Dios
Girando, girando, girando, estoy tan sola... Oh, Dios!
25 Noviembre 2009.Myriam Angélica Reyes Peña
All author`s Rights reserved.
(Esta segunda versiòn de sagrada Danza naciò del comentario recibido de Tintanaranja, en otro sitio, que con gentileza se refiriò a la estructura de la primera versiòn)
Cuando la conciencia no sabe de su existencia.
Girando, bajo la sombra del manzano.
Bailando, girando mientras se escoge la cala más blanca.
Girando al son de alegres infantiles cantos.
Bailando, girando, danzando: felices tiempos llegarán,
de canciones alegres, amistad, de amor.
Tiempo de frutos maduros y dulces, bajo el sol.
Tiempo de bailar, cantar, girar, amar, mi gentil lector.
Temporada de verano: tiempo de cerezas y más…
Girando en la sagrada danza del dervishe, en la lejana Estambul,
quien busca a su Dios: girando, girando, girando.
Entre libros indescifrables estuve en el mercado; haciendo tiempo,
paladeando lo amargo del amargo cafè.
En un viejo palacio poblado de fantasmas, estuve,
mientras me contaban acerca del Sultán que dormía
en un dormitorio distinto cada noche; embargado por el miedo:
a la muerte.
Allá estuve, a la sombra de la Mezquita Azul.
Nuestras frentes tocan ahora el tiempo del dolor: despacio, lento,
dejando de girar.
El camino que seguimos no tiene sentido, me dices;
girando, bailando, en la niebla de sueños destrozados,
hace mucho tiempo.
El tiempo de doradas hojas, de rojos árboles, de recuerdos nimios,
ya se ha ido.
El tiempo de castañas asadas, de nieve; ya está aquí, querido amigo.
El tiempo, finalmente nos alcanzó.
Girando, danzando, girando; girando en la eterna sagrada danza de una alegre vida,
de un triste final.
Girando, danzando, girando, girando; en la eterna sagrada danza de la vida,
de la muerte, del renacer.
Girando, girando, girando, el dervishe se encuentra con su Dios
Girando, girando, girando, estoy tan sola... Oh, Dios!
25 Noviembre 2009.Myriam Angélica Reyes Peña
All author`s Rights reserved.
(Esta segunda versiòn de sagrada Danza naciò del comentario recibido de Tintanaranja, en otro sitio, que con gentileza se refiriò a la estructura de la primera versiòn)
