AMADA MUJER.
Publicado: Mié Ago 19, 2009 23:35
AMADA MUJER.
Amada mujer que me entregas tus ternuras
Y en pulcro lecho te ofrendas a mis deseos,
bebiendo de tus labios apetecidas dulzuras,
fundido a tu cuerpo me cobijan tus cielos.
Cautivante intimidad me prodigan tus formas,
secretas bellezas que he guardado en mi alma.
Sutil entrega en que mis lujurias transformas
en apetecido delirio que al sublime amor exalta.
Amada mujer, estas arraigada a mi pensamiento,
a cada instante te siento, te vivo, te amo.
Sin Ti el tiempo se me vuelve monótono y lento,
Y añoro tus caricias cómo la flor la lluvia en verano.
En cada lugar que visito y en el vasto horizonte,
esbozo los diamantes de tu insinuante sonrisa,
en los silvestres murmullos de valles y montes
los encantos de tu voz me llegan cuál tenue brisa.
Y es que tanto te amo y son tuyas mis lujurias,
sumiso a tus cándidos deseos no quiero libertad.
Ese terciopelo de tu piel y sus dilectas tersuras,
delirio supremo que hace nuestra alma entregar.
Amada mujer, eres presencia inclaudicable,
manantial de ternura en este aposento vertida.
No eres liviandad ni fugaz deseo. Eres adorable.
Tu y Yo, un solo propósito, una sola vida.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA).
Cincinnati, Ohio, Agosto 19 del 2009.
Amada mujer que me entregas tus ternuras
Y en pulcro lecho te ofrendas a mis deseos,
bebiendo de tus labios apetecidas dulzuras,
fundido a tu cuerpo me cobijan tus cielos.
Cautivante intimidad me prodigan tus formas,
secretas bellezas que he guardado en mi alma.
Sutil entrega en que mis lujurias transformas
en apetecido delirio que al sublime amor exalta.
Amada mujer, estas arraigada a mi pensamiento,
a cada instante te siento, te vivo, te amo.
Sin Ti el tiempo se me vuelve monótono y lento,
Y añoro tus caricias cómo la flor la lluvia en verano.
En cada lugar que visito y en el vasto horizonte,
esbozo los diamantes de tu insinuante sonrisa,
en los silvestres murmullos de valles y montes
los encantos de tu voz me llegan cuál tenue brisa.
Y es que tanto te amo y son tuyas mis lujurias,
sumiso a tus cándidos deseos no quiero libertad.
Ese terciopelo de tu piel y sus dilectas tersuras,
delirio supremo que hace nuestra alma entregar.
Amada mujer, eres presencia inclaudicable,
manantial de ternura en este aposento vertida.
No eres liviandad ni fugaz deseo. Eres adorable.
Tu y Yo, un solo propósito, una sola vida.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA).
Cincinnati, Ohio, Agosto 19 del 2009.
