TARDE GRIS escribió:Suele suceder...
bellas letras,
tristes,
pero bellas,
cuidate
siempre.
igual tu cuidate
y olvida las almas tristes
son inestables
mira esto:
"¿Por qué estás triste, alma mía? ¿Y por qué me conturbas?".
Eso soy. Eso eres. Eso eres en mi. Tú, alma mía, eres lo que me habla en mí. Mi íntimo interlocutor. Lo que de mí se oye en mí mismo. Y lo que en la absoluta soledad es aún capaz de acompañarme y dialogar conmigo. Eres la parte de mí mismo que se alegra o se entristece, que se goza o se angustia, que se enternece o se irrita. Mi garganta, mi lengua, mis fauces. Lo que en ellas se anuda o se dilata, se seca o se hace agua, canta o solloza. Tú, sensibilidad mía. Tú, mi yo necesitado y dependiente. Tú, registro en carne viva de mis límites. Tú, lo que es herido en mí por toda herida.
Pero si no puedo apacentarte, es bueno que te oiga, alma mía. Bueno que te pregunte: ¿por qué me sobresaltas? Es bueno que siga a la carrera el rastro de tu huida. Tu instinto me guía con más seguridad que mis ideas. Estas me ofrecen una red de caminos posibles. Pero también un laberinto, donde vagar sin fin, tras la agitación de mis caprichos y el jadeo de mis entusiasmos transitorios. Tú, en cambio, alma mía, tanto por tus terrores como por tu deseo, me señalas un único camino. La huella de tu prisa es rectilínea. Elige todos los atajos. Sabe de qué males huye y qué Bien busca.
Es bueno, pues, que te oiga, alma mía. Es bueno que te pregunte solícito por la verdadera razón de tu tristeza
Mis únicas tristezas no mentidas
Me suben desde el alma desdeñada
que cansada de hablarme y nunca oída
optó por fin por esperar callada.
Ella se cubre el rostro, dolorida,
por mi decir y hacer crucificada;
pues la dejan mis dichos desdecida
y la dejan mis hechos, desdichada.
Como una esposa llora su despecho
confiándolo al secreto de la almohada
ella llora sin llanto su reproche.
No alcanzo a comprender lo que le he hecho,
pero mi alma, sin decirme nada,
llora el único llanto de mi noche.