"LA DAGA"
Publicado: Lun Jul 13, 2009 08:59
LA DAGA.
Tu pluma se convirtió en una daga
y andas maltratando sin conocer el alma…
Buscando culpables fuera de tu coraza
sin ver primero en lo que tú estás errada…
Tu pluma se convirtió en una daga
juzgadora y convencida
de que tienes la verdad absoluta…
Si arrojaste la piedra sobre el otro
creyéndote libre de pecados
qué afortunada eres compañera de letras!
El hilo de tus versos sin destinatario
utiliza metáforas y brillos opacos.
Impactantes, trágicos… siniestros…
Tu pluma se convirtió en una daga
producto de la hiel que llevas dentro…
Está bueno despotricarla a los vientos,
gritarla al aire… a Dios que está en los cielos…
Te ahogarás en tus propias palabras,
porque todo lo que se da vuelve de nuevo…
Mi pluma derramó también su tinta negra,
porque jamás respondí un verso con ofensas…
y al mirarte ahí parada en tu altar de sedas
pasándote por víctima vestida de princesa…
se alzó en ira mi alma, que nunca tuvo quejas…
Tu pluma se convirtió en una daga,
heriste sin medir en las palabras…
Y yo en mi simpleza de persona digo:
“que el arrebato te entregue en manos propias
el resultado que te hizo tan feliz y te llenó de gloria.”
Ojalá se enciendan las estrellas
y ahora que estás libre de tu bronca
puedas armar de nuevo tus quimeras.
y andas maltratando sin conocer el alma…
Buscando culpables fuera de tu coraza
sin ver primero en lo que tú estás errada…
Tu pluma se convirtió en una daga
juzgadora y convencida
de que tienes la verdad absoluta…
Si arrojaste la piedra sobre el otro
creyéndote libre de pecados
qué afortunada eres compañera de letras!
El hilo de tus versos sin destinatario
utiliza metáforas y brillos opacos.
Impactantes, trágicos… siniestros…
Tu pluma se convirtió en una daga
producto de la hiel que llevas dentro…
Está bueno despotricarla a los vientos,
gritarla al aire… a Dios que está en los cielos…
Te ahogarás en tus propias palabras,
porque todo lo que se da vuelve de nuevo…
Mi pluma derramó también su tinta negra,
porque jamás respondí un verso con ofensas…
y al mirarte ahí parada en tu altar de sedas
pasándote por víctima vestida de princesa…
se alzó en ira mi alma, que nunca tuvo quejas…
Tu pluma se convirtió en una daga,
heriste sin medir en las palabras…
Y yo en mi simpleza de persona digo:
“que el arrebato te entregue en manos propias
el resultado que te hizo tan feliz y te llenó de gloria.”
Ojalá se enciendan las estrellas
y ahora que estás libre de tu bronca
puedas armar de nuevo tus quimeras.