E
Publicado: Jue Jul 09, 2009 01:50
En el silencio de esta luz artificial
se derraman las angustias,
que me acosan, que dejan dibujadas
estas ojeras en mis ojos.
Con un nudo en el pecho,
con un nudo de palabras,
ya de madrugada,
desvelo de la culpa y de la pena,
titilante y ardiente
como la flama de las velas
que iluminan a María,
así es mi tango caliente
por saber que perderte
ha sido sólo culpa mía.
Hoy que la noche se alarga te lloro,
con la yema de mis dedos,
con mis latidos, con mis pulsaciones,
con los respiros en mi pecho,
lágrima a lágrima me desangro
y te lloro por si de tanto llorarte
no te queda más que volver.
Hay tanta desdicha entre estas paredes
que hasta la nostalgia irse ha preferido.
Disculpa si no soy claro en lo que digo
es sólo que ando tan aturdido de sentir,
reviviendo esas lagrimas tan tuyas
que dolían tanto en mi,
se desgarró mi corazón en dos
y hoy tengo dos rastrojos que laten
en diferente compás,
lastimaron mis palabras
las delicadas fronteras del amor
y hoy en la resaca solitaria de los deseos
no me perdono, no me lo perdono.
En el silencio que contempla mi espera
ya no sé que decir si apenas prometer puedo
mi mayor empeño en cada día ser mejor,
vuelve cuando quieras
que juntos podremos resurgir.
se derraman las angustias,
que me acosan, que dejan dibujadas
estas ojeras en mis ojos.
Con un nudo en el pecho,
con un nudo de palabras,
ya de madrugada,
desvelo de la culpa y de la pena,
titilante y ardiente
como la flama de las velas
que iluminan a María,
así es mi tango caliente
por saber que perderte
ha sido sólo culpa mía.
Hoy que la noche se alarga te lloro,
con la yema de mis dedos,
con mis latidos, con mis pulsaciones,
con los respiros en mi pecho,
lágrima a lágrima me desangro
y te lloro por si de tanto llorarte
no te queda más que volver.
Hay tanta desdicha entre estas paredes
que hasta la nostalgia irse ha preferido.
Disculpa si no soy claro en lo que digo
es sólo que ando tan aturdido de sentir,
reviviendo esas lagrimas tan tuyas
que dolían tanto en mi,
se desgarró mi corazón en dos
y hoy tengo dos rastrojos que laten
en diferente compás,
lastimaron mis palabras
las delicadas fronteras del amor
y hoy en la resaca solitaria de los deseos
no me perdono, no me lo perdono.
En el silencio que contempla mi espera
ya no sé que decir si apenas prometer puedo
mi mayor empeño en cada día ser mejor,
vuelve cuando quieras
que juntos podremos resurgir.
