La chica que guarda una caja
Publicado: Vie May 15, 2009 03:30
Casi metido en la madrugada,
sabiendo que tenía un dibujo en mi cabeza
y porfiaba por salir, sintiendo que me imploraba
que en el sueño necio e ignorante de la noche
no lo ahogara, he dibujado con ya cansada mano,
unas calles grises, una oscura villa,
unos hombres tristes, un cielo sin amor.
Mis lápices han ido trazando, cual si lluvia desprendieran,
los trazos que a la melancolía abrazaban, el silencio
que a esa zona poblada por nadie golpeaba.
Estando yo en esos asuntos,
que no provocan gratitud alguna,
si no tan sólo una necesidad
de sacar cosas de la gruta,
he divisido por el camino que los campos cruza,
una linda silueta femenina,
acércandose,
cual si un poblado casi cerrado
a ella no la inmutara.
Una bella chica, de cintura delicada,
de gratificante sonrisa,
se ha venido justo hasta el centro de la plaza.
Mis hombres dibujados, mis niños
que no juegan, con extrañeza la observan,
pues vén en ella a un ser de zonas lejanas.
Sentado junto a mi mesa de trabajo, he aguardado
cada movimiento de la chica, por ligero
que ése fuera: rara habis también para mí,
yo nunca la había imaginado, poder llevarla
a mi mundo de mentiras logrado.
Una chica con una caja. Y nada más.
Una caja que ha abierto sin ninguna solemnidad,
una puerta desconocida en nuestros lares
de donde han surgido, cual un milagro,
cientos de mariposas de todos los colores,
un arcoiris delicioso en continuo moovimiento.
Ha traído todo cuanto le faltaba a mi mundo
de escarcha, de atmósfera glacial,
de seres huidizos, de casas con puertas
semiabiertas.. o semicerradas, como os plazca.
Los colores son más fuertes que la noche,
más densos que la niebla, dibujan sonrisas
en la tristeza... mis lápices se han rendido,
mis manos entregado a la chica de lejano sitio
que ha llenado mi mesa de flores,
que una primavera me ha regalado.
Dibujos de cielos tersos y claros,
de soles radiantes y de calles luminosas
por sus casas de tan blancas fachadas,
pueblan ahora el tacto de mis dedos,
empujan a la creatividad de mi alma.
Besos para la chica que trajo cientos de mariposas
de todos los colores...
sabiendo que tenía un dibujo en mi cabeza
y porfiaba por salir, sintiendo que me imploraba
que en el sueño necio e ignorante de la noche
no lo ahogara, he dibujado con ya cansada mano,
unas calles grises, una oscura villa,
unos hombres tristes, un cielo sin amor.
Mis lápices han ido trazando, cual si lluvia desprendieran,
los trazos que a la melancolía abrazaban, el silencio
que a esa zona poblada por nadie golpeaba.
Estando yo en esos asuntos,
que no provocan gratitud alguna,
si no tan sólo una necesidad
de sacar cosas de la gruta,
he divisido por el camino que los campos cruza,
una linda silueta femenina,
acércandose,
cual si un poblado casi cerrado
a ella no la inmutara.
Una bella chica, de cintura delicada,
de gratificante sonrisa,
se ha venido justo hasta el centro de la plaza.
Mis hombres dibujados, mis niños
que no juegan, con extrañeza la observan,
pues vén en ella a un ser de zonas lejanas.
Sentado junto a mi mesa de trabajo, he aguardado
cada movimiento de la chica, por ligero
que ése fuera: rara habis también para mí,
yo nunca la había imaginado, poder llevarla
a mi mundo de mentiras logrado.
Una chica con una caja. Y nada más.
Una caja que ha abierto sin ninguna solemnidad,
una puerta desconocida en nuestros lares
de donde han surgido, cual un milagro,
cientos de mariposas de todos los colores,
un arcoiris delicioso en continuo moovimiento.
Ha traído todo cuanto le faltaba a mi mundo
de escarcha, de atmósfera glacial,
de seres huidizos, de casas con puertas
semiabiertas.. o semicerradas, como os plazca.
Los colores son más fuertes que la noche,
más densos que la niebla, dibujan sonrisas
en la tristeza... mis lápices se han rendido,
mis manos entregado a la chica de lejano sitio
que ha llenado mi mesa de flores,
que una primavera me ha regalado.
Dibujos de cielos tersos y claros,
de soles radiantes y de calles luminosas
por sus casas de tan blancas fachadas,
pueblan ahora el tacto de mis dedos,
empujan a la creatividad de mi alma.
Besos para la chica que trajo cientos de mariposas
de todos los colores...