Depresión
Publicado: Mar Mar 31, 2009 22:45
Desolado yace mi cuerpo en la mirada
de sinsabores costras de hospital.
La ciencia viene a ver mi fría vocal,
tanto sufro esta cofradía de pestañas,
rodeadores ojos en sindicato fundan
un nombre para mi dolor en pecho.
Poética es la definición de mi mal,
como un proyectil de rabia que roe sienes
y finados pálpitos en tajos de muñecas.
Mi humanidad sumergida en un hueco,
en un frasco de consuelo.
No me curen el verso. No me lo curen.
Ahora siento este síndrome de ojeras
que pendura en mi profunda tristeza.
Cuarentena para mi deficiencia,
el odio vierte heridas de muerte
sobre mi contagiosa palabra.
Los llantos del pasillo
caen cual sudor frío sobre mi entraña,
papel para mis yemas, papel,
para esta tuberculosis cardiaca.
Hoy que ya no palpito ni pulso,
este dolor tápame, recoge mi lápiz sin punta
y la piedra de mi pecho.
Quién vendrá a ver un cadáver que adolece,
un cadáver que no termina de morir.
No me curen el verso. No me lo curen.
de sinsabores costras de hospital.
La ciencia viene a ver mi fría vocal,
tanto sufro esta cofradía de pestañas,
rodeadores ojos en sindicato fundan
un nombre para mi dolor en pecho.
Poética es la definición de mi mal,
como un proyectil de rabia que roe sienes
y finados pálpitos en tajos de muñecas.
Mi humanidad sumergida en un hueco,
en un frasco de consuelo.
No me curen el verso. No me lo curen.
Ahora siento este síndrome de ojeras
que pendura en mi profunda tristeza.
Cuarentena para mi deficiencia,
el odio vierte heridas de muerte
sobre mi contagiosa palabra.
Los llantos del pasillo
caen cual sudor frío sobre mi entraña,
papel para mis yemas, papel,
para esta tuberculosis cardiaca.
Hoy que ya no palpito ni pulso,
este dolor tápame, recoge mi lápiz sin punta
y la piedra de mi pecho.
Quién vendrá a ver un cadáver que adolece,
un cadáver que no termina de morir.
No me curen el verso. No me lo curen.


