
aquellas que una noche a tu lado escuché,
se encuentra olvidado y con sus teclas rotas
en el rincón de amores donde yo te besé.
A veces escucho que las notas escapan
buscando con la brisa llegar al corazón,
pero me lamento porque siempre derrapan
por nuestro pentagrama con mi triste canción.
El piano de cola, aquel que muchas noches
una canción hermosa con gusto interpreté
se ha vuelto mi amigo y acepta sin reproches
que le saque las notas guardadas que dejé.
El piano de cola, de mis cuitas testigo,
sabe que yo te amo y no te dejaré,
me pide que toque nuestra canción de abrigo
para que tú comprendas que siempre te amaré.
- - - - - - - - -
Mariano Bequer.
Maracaibo, 03/02/09







