El reino tenebroso
Publicado: Jue Feb 12, 2009 04:10
Cierran los ventanucos de sus casas tan antiguas,
las campanas baten fuerte, cual si fuera a estallar
la Tierra, si al margen del Final
nos hubiéramos caído ya. Cierran las espitas
de los barcos de la guerra, las almenas
restan frías con tanta oscuridad sobrevenida,
las escalera, acotados senderos,
las iglesias, catedrales e incluso
las más modestas emitas,
en la niebla se ocultan, como si Dios
hubiera desaparecido, su voz callado,
la Fe que transporta a las almas,
perecido, ahogada.
Los pueblos están de luto,
los paisajes ahora lloran,
las nubes se han retirado y en los cielos,
en los cielos... hay un azul morado.
Los niños están guardados,
como última esperanza, encerrados,
escondidos bajo las camas,
y los mayores los velan
como nunca antes han hecho,
por ellos van a dar su vida
si es preciso, y va a ser preciso,
en la alborada...
Nadie sabe los motivos,
las excusas, las razones,
los discursos,
pero eso siempre pasa así,
no sabemos, no hay porqués
que nos vengan a alumbrar,
no hay palabras, no hay libros,
que nos cuenten que nos va a pasar,
pero el miedo nos invade y sometidos,
entregamos nuestra voluntad.
Los desiertos ahora reinan,
los espacios de la tundra,
las estepas, los glaciares,
las prisiones se revientan,
los cuarteles se expanden
como una gran mancha de sangre,
esos son ahora nuestros dominios,
y los bosques más profundos,
y las simas de los mares.
Los niños se hallan cerrados,
bien guardados, muy callados...
las campanas baten fuerte, cual si fuera a estallar
la Tierra, si al margen del Final
nos hubiéramos caído ya. Cierran las espitas
de los barcos de la guerra, las almenas
restan frías con tanta oscuridad sobrevenida,
las escalera, acotados senderos,
las iglesias, catedrales e incluso
las más modestas emitas,
en la niebla se ocultan, como si Dios
hubiera desaparecido, su voz callado,
la Fe que transporta a las almas,
perecido, ahogada.
Los pueblos están de luto,
los paisajes ahora lloran,
las nubes se han retirado y en los cielos,
en los cielos... hay un azul morado.
Los niños están guardados,
como última esperanza, encerrados,
escondidos bajo las camas,
y los mayores los velan
como nunca antes han hecho,
por ellos van a dar su vida
si es preciso, y va a ser preciso,
en la alborada...
Nadie sabe los motivos,
las excusas, las razones,
los discursos,
pero eso siempre pasa así,
no sabemos, no hay porqués
que nos vengan a alumbrar,
no hay palabras, no hay libros,
que nos cuenten que nos va a pasar,
pero el miedo nos invade y sometidos,
entregamos nuestra voluntad.
Los desiertos ahora reinan,
los espacios de la tundra,
las estepas, los glaciares,
las prisiones se revientan,
los cuarteles se expanden
como una gran mancha de sangre,
esos son ahora nuestros dominios,
y los bosques más profundos,
y las simas de los mares.
Los niños se hallan cerrados,
bien guardados, muy callados...