Si ya, decididos, Aurora...
Publicado: Sab Ene 17, 2009 19:42
Aurora, ya que hemos decidido,
tras hablar toda la noche, exponer
las razones, los pros y los contras,
ir de la mano a por nuestro futuro,
Aurora...
iniciemos ya el camino,
el sendero estrecho escogido,
donde van a pasar miles de cosas,
mañanas rojas de olvido,
mediodías calientes en plazas
desiertas, donde abrazados
seremos extraños seres
cerca de la muerte,
tardes plácidas de verano
donde amarnos sin reserva,
en los campos y en las playas,
buscarnos sin descanso
lo que aún no hemos hallado,
y también, Aurora hermosa...
también la tarde moribunda,
que deja sus colores de vida
a los pies de un atardecer
en forma de cadalso,
que lo abraza todo, ave de rapiña
de la muerte,
y en sus manos, tú y yo,
como tantos, sentiremos el frío glaciar
de que el final se acerca,
enamorados, comprometidos,
besados por todos lados,
a pesar de unión tan extrema,
Aurora...
sentiremos que cada uno tiene su único
destino, final, precintado,
Aurora, cuando llegue por fín
la noche matadora,
cuando liquide a golpe certero
de guadaña tan afilada,
en el vientre de ese tiempo
tan oscuro, nuestras manos
se van a desenlazar
y cada una caerá como un ave
mortalmente herida en los cielos,
y yo asisteré a tu muerte
hundido hasta lo que no imagino,
o tú velarás mi cuerpo moribundo
y, rota en mil pedazos y en tus adentros,
llorarás mi postrer aliento.
Y será el fín,
será el último paso que daremos
de nuestro andar que ahora proponemos,
enamorados y apostando
todo cuanto tenemos
el uno por el otro, sabedores
de que nuestra entrega
va a terminar con el sabor amargo
que se propone en la crueldad
de la existencia humana.
Aurora,
dáme tu mano y partamos
hasta el desprecintar alegre
de la primera mañana...
tras hablar toda la noche, exponer
las razones, los pros y los contras,
ir de la mano a por nuestro futuro,
Aurora...
iniciemos ya el camino,
el sendero estrecho escogido,
donde van a pasar miles de cosas,
mañanas rojas de olvido,
mediodías calientes en plazas
desiertas, donde abrazados
seremos extraños seres
cerca de la muerte,
tardes plácidas de verano
donde amarnos sin reserva,
en los campos y en las playas,
buscarnos sin descanso
lo que aún no hemos hallado,
y también, Aurora hermosa...
también la tarde moribunda,
que deja sus colores de vida
a los pies de un atardecer
en forma de cadalso,
que lo abraza todo, ave de rapiña
de la muerte,
y en sus manos, tú y yo,
como tantos, sentiremos el frío glaciar
de que el final se acerca,
enamorados, comprometidos,
besados por todos lados,
a pesar de unión tan extrema,
Aurora...
sentiremos que cada uno tiene su único
destino, final, precintado,
Aurora, cuando llegue por fín
la noche matadora,
cuando liquide a golpe certero
de guadaña tan afilada,
en el vientre de ese tiempo
tan oscuro, nuestras manos
se van a desenlazar
y cada una caerá como un ave
mortalmente herida en los cielos,
y yo asisteré a tu muerte
hundido hasta lo que no imagino,
o tú velarás mi cuerpo moribundo
y, rota en mil pedazos y en tus adentros,
llorarás mi postrer aliento.
Y será el fín,
será el último paso que daremos
de nuestro andar que ahora proponemos,
enamorados y apostando
todo cuanto tenemos
el uno por el otro, sabedores
de que nuestra entrega
va a terminar con el sabor amargo
que se propone en la crueldad
de la existencia humana.
Aurora,
dáme tu mano y partamos
hasta el desprecintar alegre
de la primera mañana...