Dímelo tú
Publicado: Mar Ene 06, 2009 03:19
Me preguntas, ambos sentados
en un bar a medianoche, si te quiero de verdad,
si por mí, sin ningún reparo
puedes apostar tu sentir más tierno
y no salir herida como un ave atropellada
en una gran tormenta, si no vas a caer
a las aguas frías de la mar, si no voy a abrirte
el corazón de par en par.
Y yo, callado, mirando tus hermosos ojos,
pero luego tu mirada no pudiendo aguantar,
hago tiempo para entre los flecos
de mi mente poder hallar
la frase más sincera, lo que retrate
con justicia si te amo cual es tu deseo
o mi querencia es estima pasajera
que te hará una chica apenada,
una mujer desgraciada por mi culpa de dudar,
no saber de verdad a que estoy jugando.
Dímelo tú amor hermoso, díme toda la verdad,
lo que lees en mis labios, que pretenden silenciar,
lo que palpas en mi piel cuando tus manos navegan
cual un suave bajel, lo que rescatas
de mi voz, si hay dudas, pasos atrás,
un no querer comprometerse, si no te abrazo
con la fuerza suficiente de un tipo enamorado.
Dímelo tú si percibes que nuestra historia
está amarrada a puerto y no puede salir a navegar,
si yo soy quien desea quedarse en tierra, las espinas
de las rosas que tú esparces por toda la ciudad.
No lo sé, mi amor, no sé cuanto te amo,
y si es suficiente para colmar tus ilusiones,
para que veas en mi al enamorado
que nunca te abandonará. No lo sé,
no puedo reconocer en mis deseos hacia tí
su nivel, calidad, firmeza, voluntad...
Sentado ante tí que aguardas respuestas
como la primavera aguarda el reventar en colores
de todos los parajes, explosión de una sinfonía
trenzada en flores, me miras con tus ojos entristecidos,
porqué, como todo en esa vida, hay límite
entre la voz y el silencio que embarga el corazón.
Y mi silencio te acaba descubriendo la verdad...
en un bar a medianoche, si te quiero de verdad,
si por mí, sin ningún reparo
puedes apostar tu sentir más tierno
y no salir herida como un ave atropellada
en una gran tormenta, si no vas a caer
a las aguas frías de la mar, si no voy a abrirte
el corazón de par en par.
Y yo, callado, mirando tus hermosos ojos,
pero luego tu mirada no pudiendo aguantar,
hago tiempo para entre los flecos
de mi mente poder hallar
la frase más sincera, lo que retrate
con justicia si te amo cual es tu deseo
o mi querencia es estima pasajera
que te hará una chica apenada,
una mujer desgraciada por mi culpa de dudar,
no saber de verdad a que estoy jugando.
Dímelo tú amor hermoso, díme toda la verdad,
lo que lees en mis labios, que pretenden silenciar,
lo que palpas en mi piel cuando tus manos navegan
cual un suave bajel, lo que rescatas
de mi voz, si hay dudas, pasos atrás,
un no querer comprometerse, si no te abrazo
con la fuerza suficiente de un tipo enamorado.
Dímelo tú si percibes que nuestra historia
está amarrada a puerto y no puede salir a navegar,
si yo soy quien desea quedarse en tierra, las espinas
de las rosas que tú esparces por toda la ciudad.
No lo sé, mi amor, no sé cuanto te amo,
y si es suficiente para colmar tus ilusiones,
para que veas en mi al enamorado
que nunca te abandonará. No lo sé,
no puedo reconocer en mis deseos hacia tí
su nivel, calidad, firmeza, voluntad...
Sentado ante tí que aguardas respuestas
como la primavera aguarda el reventar en colores
de todos los parajes, explosión de una sinfonía
trenzada en flores, me miras con tus ojos entristecidos,
porqué, como todo en esa vida, hay límite
entre la voz y el silencio que embarga el corazón.
Y mi silencio te acaba descubriendo la verdad...
