
Ananké
En el camino de fátum
se intercalan rosas y espinas.
La rosa es el regocijo,
tus labios;
la espina de tu olvido,
mi espacio.
El sino de tu belleza
es mi suplicio,
mi delirio.
El atardecer es tu silencio,
hado extenuado
que me priva en soledad.
Eres mi Chronos y mi Ananké,
mi eterno connubio,
tiempo y destino.
Esclavizas mi albedrío
con el poderío de Érebo,
me asfixias en este exilio de libertad.
En el vacío de mi origen
tu alma rezumó
en la esencia de mi ser.
Se cristalizó en mi mirada
y hoy es mi oráculo,
mi fábula, mi arrebato.
Fátum,
Hado,
sino.
Derroteros, destinos
permitidme una vez más
izar mis alas y poder volar.







