
Indómito, insurrecto
así es este mar de ansias
que emerge del alma,
y coadyuva dócil en el destino.
Esferas de venturas
que criban el deseo
de la insólita fantasía
y matizan la fortuita utopía.
Vehementes, injustas
son estas vertientes de alusiones
que me abrigan con melancolías
en noches de entelequia y calina.
Vacío y palidez
vestigios de la fiera soledad,
soledad que hace mutis entre cortinas
de libertad y desesperanza.
Nunca el principio
acometió en este final,
nunca el final
cantó su amarrida verdad.









