Espero sombrío, tras el dintel;
Tu media vuelta que no llegó,
Debes hacerlo, no mires atrás!
OH Señor! Todo es oscuridad!
Ángeles de las tinieblas,
Atormentan mi ingenuidad.
Lo deseas, vuela alto, púes mi ángel!
Vuela, como diente de león,
Con alas renovadas, celestial!
Yo triste interfecto, y doliente,
En busca de mí negado Rubicón.
Te observo en la distancia, humeante…
Agrietado.
***
Cielo rojo, Bifrost me acompaña,
Por los confines del purgatorio,
Virgilio me custodia,
Siglos penando, sin siquiera descansar.
Abatido!.
Y esta ansiedad lóbrega,
No despega su rumbo,
OH!, cuantos siglos,
He de caminar,
En soledad!
Sin saber como encontrarte…
Valkirias escuchad!
Ya mostradme el camino a Valhalla!
Heimdal! Si mi lugar es de fuego,
Allí he de terminar.
Y Odin hizo caso omiso al guerrero de siglos y lo condenó a vagar sin sesar, por mil rumbos y edades derrotado, cansado, sin encontrar lar ni amor que apacigue su caminar...


















