Voy tejiendo sonrisas con tu nombre
alegrando el oscuro y seco valle
que nació cuando tu me abandonaste.
Solo eso atrapó mi pensamiento
al sentir que tu adiós se volvió espada
que clavada quedó en mi corazón.
Largos días extienden su monótona
luz, reflejando tiempos miserables
para el intenso amor que adolecido
va, palpitando trechos insaciables.
El mundo es un gran poso, hondo hondo.
Y tu amor tan lejano,
y yo tan solo...
En el azul del cielo, no hay perfume,
solo un distanciamiento, tan
profundo,
y un colorido húmedo
he invisible.
Bien pudiera recolectar imágenes,
cuando la tarde juega con mis ojos...
-Era Braulia de hermosa cabellera,
el viento asido al pelo, y su mirada vaga.
-Atrás de los becerros bramadores
Carolina con pasos presurosos
aleja de las vacas y corrales
la manada pequeña de terneros.
-Es Marta la que llega
con libros bajo el brazo,
y en su mirada amplia,
un montón de sonrisas.
-Con lentitud y gracia,
Teresa va soñando,
al compás del replique,
de las viejas campanas.
-Thelma canta en mi oído,
luego desaparece como el humo,
elevada en mis sueños fantasiosos.
En este gran desfile todas duermen,
en el tren vaporoso de mi mente...
Solo tu te estacionas
en mi cuerpo,
como una primavera fija,
soltando tus luces y tus sombras
todas llenas de amor imaginario.
Oh María, si no te hubieras ido aquella tarde,
yo viviría feliz en este mundo;
hondo hondo, y lleno de tristeza.
Puedo considerarme afortunado.
Dios ha sido propicio conmigo,
lo se cuando despierto y miro el tiempo
desvainando sus horas, impulsando
el espacio de cada movimiento;
formulando periodos accesibles,
coloreando virtudes germinales.
Es la vida luciendo su ropaje
desplegando favores del altísimo
para que el hombre sienta su presencia.
¡Ho mi Dios! suba a ti mi gratitud,
he podido vibrar de amor y gozo
desde aquel dia que tu ser bendijo
mi camino con una buena esposa.
Luego vinieron tiernas alijabas
acrecentando el vino y la dulzura,
multiplicando voces, bocas, manos,
hasta formar delirios amorosos.
Finjo estar alegre ante la luz del día que humildemente posa su caricia bonita.
Oculto mi tristeza bajo una mueca dulce,
y deshago las pálidas sombras de mi vida
para poder brillar ante las voces gratas de mis amados seres.
No quiero conmover sus corazones,
ni preocupar la paz de su existir.
No dejaré fluir melancolía
ante la cercanía de los rallos amables que vienen por el día.
Silbaré de ternura cual pájaro dichoso.
Esconderé mis lágrimas ante la dulce vida
que coloreando va por las veredas.
Y cuando quede a solas exprimiré mis ojos
y solamente yo y la soledad diremos...
-esta melancolía nos la dejó el recuerdo
de aquellos dulces labios que unidos por los besos
dichosos envolvían nuestros cuerpos felices.
Dime, americano...
¿por que me tratas tan mal,
si esta tierra ya era mía,
cuando tu cruzaste el mar?
Ahora me dices mojado,
también hasta criminal.
-Mi delito: cruce el río,
pa venir a trabajar.
Dime, americano,
tu que hablas tanto de Dios,
¿por que amas tanto el dinero
y te olvidas del amor?
En Irak murio mi gente,
sencillamente valiente,
pero esta gente insensible
sigue siendo indiferente.
Por esta nación ingrata
mi gente derramó sangre.
¿Valdra la pena dejarla
por una nación infame?
Miren como se levanta
racismo contra el hispano,
asi nos pagan ahora
después de darles la mano.
Una ola de racismo
también discriminación
esta llenando de odio
esta bonita nación.
Un muro ya se levanta
causando mas división,
separando las familias
y causando mas dolor.
En Rusia cayó el muro,
Estados Unidos se alegró
Ahora Estados Unidos
levanta un muro.
¿Si usted entiende,
no entiendo yo?
Si, que cuiden sus fronteras,
pero que no se excedan
en lastimar a mi gente,
la mayoría es decente
y viene a ganarse el pan.
Si, que apliquen sus leyes
pero que no las transgredan
al ser demasiado injustos
separando hijos y padres
que siempre estuvieron juntos.
Como quisiera que el presidente
ayudara a nuestra gente,
para irnos todos juntos
de esta nación indecente,
que nos señala y nos culpa
de lo que le hizo otra gente...
Rocas enternecidas por el sol,
destellos de dulzura entre los árboles.
Y en su alegre trinar, las aves brindan
un majestuoso ramo de armonía.
Solo mi corazón se opaca y gime
por tu presencia ausente de mis ojos.
El aire que respiro sabe triste
como la aroma negra de la noche.
Vienen presagios duros a mi mente,
y yo soy incapaz de detenerlos,
solo resisto su sombreado atuendo
con el cariño extenso que te tengo.
Las horas nocturnales posesionan
el pulso doloroso de mi pena,
y cuando nadie sabe que te extraño,
me refugio dolido en el pasado
con el único fin de recordarte ...
Ha llegado la paz, la tormenta a cesado,
y la luz atraviesa el pensamiento
hasta besar mi espíritu grisáceo.
Volaron los presagios oscuros
y los cielos soltaron sus amables colores.
Sin embargo un vacío se aloja en mi morada.
Es un vacío grande como tu corazón,
que palpitaba dentro de mi ser,
cuando tu me querías, eso tu lo decías
suspirando en mis brazos, hoy sollozo en pedazos
mientras delira el tiempo con mis quejas tardías.
La tormenta a cesado, pero sigo extrañando
la forma de tus labios, la dicha de tus besos
y el alegre estallido de tu risa volátil...
El mar esta lejano, yo ando solo,
escuchando el sonido del olvido,
y el murmuro apacible de las flores.
En esta soledad también se canta,
y se canta de amor, al escuchar
los ecos de las voces adorables
que amadas nos empapan de alegría,
para luego aumentarnos la tristeza
con sonoros racimos de agonía.
Tu amor siempre fue grande,
pero siempre fue triste,
tan triste como el agua de un gran lago
que absorbe los colores mientras bebe nostalgia.
Puedo pensar tus ojos admirables,
y dibujar tu cara en mi cerebro,
pero tu nube gris toca mi alma
como en aquellas noches de noviembre
cuando el frío posaba en tu cabello rojizo,
y tu nariz, pintaba la luna con su brillo.
Los álamos dormían bajo un canto de sombras,
y nosotros cuajábamos los besos con el aire.
Tu amor era tan bello, pero siempre tan triste.
Detrás de los abrazos llegaban los suspiros,
anegando los sueños con sus tenaces sombras,
que marcaban el tiempo de nuestra despedida.
...
El viento silba y la ventana cruje.
La noche pasa y la tormenta llega.
Pero esta soledad no se va nunca,
se a pegado en mi ser con tal vehemencia,
que en vez de atormentarme me acaricia.
Son los días espejos dilatados
reflejando los cánticos pasados
para que yo no cese de quererla.
Y siento ganas de abrazarla y verla,
hasta saciar la sed de mi locura.
Cuando has cruzado el mar, la esclavitud se rompe,
la provisión satura tu corazón alegre.
El rastro de amargura se ha quedado en Egipto.
Y el cielo te sustenta con alimento de Ángeles.
Vas penetrando al gozo de las almas eternas,
y tus pecados huyen temerosos del alba.
¿Donde han quedado aquellas tinieblas de amargura?
¿Aquellas horas pálidas que afligían tu espíritu?
-Quedaron sepultadas en el amplio desierto,
en los planes diabólicos, en el pasado triste.
Jesús te ha dado vida, su amor te ha echo libre.
Su sangre derramada te limpia de pecado.
Si por la fe en su nombre saliste victoriosa.
El cielo esta esperando... no vuelvas mas a Egipto.
Delgada oscuridad latiendo suave,
como una brisa tibia y fraternal
que las pupilas besan con ternura
imaginando estrellas en las manos
y románticos sueños en la luna...
¡oh noche, fragmentada en pensamientos
infantiles y cálidos, cual sueño
que adorable se mueve en nuestro ser!
Vengo atrayendo el alma hasta tu esencia,
para tomar quietud y fantasía,
cual corazón amante y bondadoso
busca un trozo de amor en cada vida.
Observo la frescura de tu manto
abrazando del mundo su silencio
con la misma ternura que una madre
protege con afecto a sus pequeños...
¡Oh, noche mía! vengo desatando
mi alegría, en tus hondas cavidades,
en tus inmensos ríos, en tus posos
profundos y, en tu negra cabellera.
Muy cerca de mi casa esta el panteón,
y en sus sepulcros viven los que ya se fueron,
los que dejaron su alacena triste,
los que nunca pensaron irse un día.
Cuando la noche brota del abismo,
los tecolotes cantan en la rama,
y su música llena ese vacío
que palpita en la atmósfera nocturna.
¡Que bella soledad arropa el aire,
que palpita macabro en el silencio!
Todos piensan que abajo nada pasa,
pero en las venas subterráneas viven
adulados de amor los que se fueron...
a-
Vestido con los días opulentos,
que aglomeran de barba y vello el cuerpo.
El mudo de mi pueblo tiene nombre,
pero pocos lo saben, nada importa;
mas yo se lo diré, pa que lo aprenda,
pa que nunca se olvide de los pobres,
que un poquito ignorantes y hasta mudos
estiran en sus dedos las palabras.
Estanislao Rodríguez Rivera.
Así como lo ve, yo se lo cuento.
Su padre fue español, su madre India.
Su mísero dolor, el abandono.
b-
No todo esta en penumbras, Dios nos mira;
y el mudo fue feliz en su locura,
en su ademan silvestre, en su lento vaivén y en su ternura.
Sus ojos de pantera se clavaban con amor infinito.
Fue amigo de los ángeles, y el diablo
aconsejaba sus deseos,
lo vi cuando apretaba entre sus brazos
el cuerpo de Rosita, la maestra.
Su aroma, perseguida por las moscas,
se volvía normal y cotidiana;
sin embargo lo cuento, y fue verdad,
duraba entre las aguas tanto tiempo,
como el jabón duraba entre sus dedos.
Era bueno mi amigo, yo lo extraño,
porque simbolizaba la dulzura
que los seres humanos olvidamos.
Figuraciones llegan, empapadas
de espejos y cristales, de arboledas,
de plazas, de jardines florecidos,
de monumentos tiernos y entrañables.
Suspiran en mi mente, me desean,
me quieren, me contemplan, me susurran
su musical recuerdo, porque saben
sentirme con el alma, con el quieto
rumor de los sonidos
que flotan invisibles en el aire.