Perdida la mirada y la conciencia
no sabes ya quien eres ni quien fuiste
ni sabes ni recuerdas lo que diste:
entrega, sacrificio, amor, paciencia.
Hoy silencio, temor, olvido, ausencia.
A la hora de entregar, nunca mediste;
hoy tu silencio y tu mirada triste
son para mi la máxima exigencia.
Salud, descanso, vida y juventud
quemaste en un altar, que hoy es tu mundo
de silencio, de ausencias y de olvido.
Que sea esta mi sincera gratitud;
tu silencio es el pago más fecundo
tu mirada es mi premio más cumplido.
Madrigal
no sabes ya quien eres ni quien fuiste
ni sabes ni recuerdas lo que diste:
entrega, sacrificio, amor, paciencia.
Hoy silencio, temor, olvido, ausencia.
A la hora de entregar, nunca mediste;
hoy tu silencio y tu mirada triste
son para mi la máxima exigencia.
Salud, descanso, vida y juventud
quemaste en un altar, que hoy es tu mundo
de silencio, de ausencias y de olvido.
Que sea esta mi sincera gratitud;
tu silencio es el pago más fecundo
tu mirada es mi premio más cumplido.
Madrigal










