Y en èsa triste condena, tan llena de amor y agonìa,
las llaves de èsa puerta, brillan a lo lejos,
hasta que tu mano decida reabrir,
la verdad de tu escencia.
Lo que en vidas pasadas ha sido unido,
y ni la vida, ni el destino mismo,
tendràn la espada que corte,
el escudo que guarde la fuerza,
de ...